EFEPeralada (Girona)

Hay un dicho que dice algo así como que la mejor manera de escribir un libro de éxito es con un inicio de máxima intensidad y, a partir de ahí, siempre hacia arriba y eso es lo que ha hecho el cubano Carlos Acosta en Peralada, donde ha llegado convertido en icono mundial gracias a "Yuli".

Acosta ha regresado este jueves a este festival, donde presentó en 2017 por primera vez en España a su actual compañía, Acosta Danza, pero esta vez con la popularidad y el impacto que ha causado su autobiografía fílmica.

Icíar Bollaín ha dirigido en las pantallas ese repaso a la vida de este referente del ballet, que gracias al poder del cine ha visto como su nombre se daba a conocer internacionalmente fuera de su sector.

Con ese aura ha llegado Carlos Acosta a Peralada y el cubano ha sido consciente de que ese éxito es un añadido, pero que lo que se le exige aquí es que muestre su capacidad como bailarín y coreógrafo.

Con el talento que atesoran los integrantes de su compañía pese a que nació hace apenas tres años, Acosta ha planteado toda una exhibición de mezcla entre la danza clásica y la contemporánea.

El inicio de máxima intensidad ha venido de la mano de "Imponderable" de Goyo Montero, una pieza en la que el cubano ha vuelto a demostrar, como hizo en 2017, que es un maestro del juego de luces, esta vez gracias a la ilusión creada con humo y linternas.

El público ha quedado embobado con esa primera coreografía y sólo había una manera de subir el listón, que era con la presencia en el escenario de Carlos Acosta para interpretar un dúo, "Mermaid" de Sidi Larbi, junto a Marta Ortega.

Aquí, a la maestría con las luces se le ha sumado la que ha demostrado también con las sombras hasta el punto de ser capaz de crear dos espectáculos paralelos: el primero sobre el escenario y el segundo proyectado sobre el fondo.

Un descanso de veinte minutos ha dado paso después a "Llamada", otra pieza de Goyo Montero, quien si en "Imponderable" se apoyaba en la música de un clásico de Cuba como es Silvio Rodríguez esta vez recurría a la música de Owen Belton y nada más y nada menos que Miguel Poveda y Rosalía.

Tras la propuesta de Montero, un solo de Acosta para seguir con la tendencia ascendente, "Two" de Russell Maliphant, y, para concluir, "Twelve", una combinación de deporte y danza que desafía las leyes de la física.

La larga ovación final ha confirmado la admiración del público por Acosta, una apuesta del Festival de Peralada, que clausura este sábado su edición de 2019 con una doble programación que incluye un concierto de homenaje a Montserrat Caballé de la mano de Sondra Radvanovsky y "Maestro", una fusión entre música electrónica y sinfónica.

David Álvarez