EFELogroño

El gaitero español Carlos Núñez proyecta "lugares mágicos" para su gira de verano de este año, en la que, si las circunstancias de la pandemia lo permiten, solo actuará en lugares con valor histórico o patrimonial, como puede ser un dolmen, un castillo o una catedral, tanto de España, como en el extranjero.

Así lo ha avanzado en una entrevista con Efe al hablar de sus próximos proyectos, con motivo de su actuación este sábado, en el Teatro Bretón de Logroño, donde culmina la gira que celebra el 25 aniversario de su primer disco, "A Irmandade das Estrelas".

Núñez (Vigo, Pontevedra, 1971), quien ya prepara su gira de conciertos para el verano, ha explicado también que "ve posible" que se produzca "una llegada arrasadora de artistas internacionales (a España) que, durante la pandemia no han podido salir de sus países, pero este verano, seguramente, sí lo harán, con lo que va a ser un verano muy caliente con muchísimas cosas".

También ha afirmado que el momento actual es "muy dulce para la nueva creación en base a las tradiciones de España", un país que, para él, es "una caja de sorpresas" porque "en cada pueblo y en cada ciudad aparecen melodías curiosísimas y cosas que ya ni existen en Europa ni en América".

Sobre su concierto, en Logroño, ha prometido "sorpresas de artistas locales" y ha indicado que, junto a las melodías de la reedición de su álbum debut, se escuchará "música tradicional de La Rioja".

La reedición que conmemora el 25 aniversario de "A Irmandade das Estrelas" incluye canciones inéditas grabadas para la ocasión y colaboraciones con artistas, como Rozalén, Andrés Suárez e Iván Ferreiro para intentar "reflejar eso que se está moviendo ahora mismo", ha precisado.

Ha recordado que su primer álbum "cambió un poco las reglas del juego de la música tradicional y fue el resultado de todo un proceso, que vivió desde pequeño cuando en los años 70 había un ambiente muy favorable y una especie de resurgir y de modernidad en base a las tradiciones y a la música folk".

En aquella década de 70, ha explicado, "había contactos de todo tipo de géneros con la música tradicional" y todo ello "desapareció en los 80, cuando la 'movida de Madrid' y el rock pasaron a ser, un poco, la música oficial del sistema de la democracia a partir de entonces, y el rock en España tenía un propósito diferente al de América".

También ha afirmado que recuerda "una entrevista con Paul McCartney, de 'The Beatles' en la que hablaba de la música celta y decía que, para ellos, hacer pop o rock no significaba una ruptura con la música de sus padres y sus abuelos".

Sin embargo, "aquí era como una necesidad de cortar con el pasado, porque el pasado olía a la época de la dictadura franquista".

Para él, "lo bonito es que hoy ves que las nuevas generaciones ven la tradición como algo súper valioso y algo en lo que inspirarse para hacer cosas nuevas", lo que, desde su punto de vista, hace que el momento actual de la música en España sea "súper interesante".

"Hemos avanzado muchísimo y, efectivamente, -ha incidido- España es un país lleno de sorpresas. Nosotros mismos disfrutamos muchísimo estas giras porque aprendemos un montón, en cada lugar donde tocamos invitamos a músicos locales y es una auténtica aventura, no solo gastronómica y cultural, sino también musical".

A la pregunta de si esta forma de ver la tradición será una moda pasajera, ha respondido que espera que "dé para quedarse", ya que "no era normal la situación un poco postraumática que se dio desde los años 80", que fue "una huida de nosotros mismos porque no nos gustábamos, por lo menos, la foto que nos había quedado de 40 años de historia".

Al final, ha concluido, "la música tradicional no tiene ideas políticas, es algo incontestable, es de todos y lleva milenios cocinándose y adaptándose a cada momento, y siempre ha habido subidones de popularidad en la música tradicional y en la música celta, siempre hay pequeñas modas".

Sergio Jiménez Foronda