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Más de 20 años ha tardado Carlos Tarque en lanzar al margen de M-Clan su primer disco en solitario, el cual suena a tributo a Led Zeppelin y a las grandes bandas de los años 60 y 70 por parte del que Alejo Stivel, y muchas más personas, consideran "el mejor cantante español de rock".

"Lo dicen y me halaga, pero ni me lo creo ni me importa ser el mejor, solo que lo que yo haga le guste a la gente", asegura el músico en una entrevista celebrada hoy en Madrid, a solo dos días de la publicación de un álbum presentado como "hard rock con altas dosis de electricidad".

Carlos González Tarque (Santiago de Chile, 1969) fue el "Tarque" toda la vida en su barrio de Murcia, de ahí que escogiera el singular apellido materno como título de su debut a solas, aprovechando un parón de la famosa banda que sostiene junto a Ricardo Rupérez y casi como reacción al sonido más "folkie y acústico" de su último disco grupal, "Delta" (2016).

"Fue a principios de 2017 cuando decidí hacer este álbum, porque me apetecía hacer un trabajo muy roquero y en solitario, que es algo que obviamente tenía en la cabeza desde hace muchos años. Casi todos los músicos que están en una banda lo piensan en algún momento por una cuestión de autorrealización", comenta.

Como para certificar esa exposición personal, el álbum lleva como portada algo tan íntimo como una radiografía y, al mismo tiempo, tan universal como un cráneo. Porque, reconoce, esto no deja de ser una recreación de los artistas que más le influyeron como músico, véase Jimi Hendrix, AC/DC o Whitesnake.

"De entre todos, Led Zeppelin es para mí la gran banda de rock, porque reúne muchas cosas y los sigo escuchando cada día con fascinación, como si fuesen nuevos, porque mantienen el misterio", apunta.

En su interior, celebra los arquetipos temáticos del estilo: personajes malditos, hermanados con el diablo, carreteras de huida por el desierto, noches sin final y el encuentron con una rompecorazones que, 18 años después, bien podría ser su famosa "Carolina".

En cualquier caso, "mayor de edad", bromea Tarque, quien admite que en términos generales en sus narraciones prima la música sobre la letra. "Lo que busco en las canciones es la energía. No soy un 'storyteller' como Joaquín Sabina", señala.

Como para refrendar esa explosión de vatios, lanzó los sencillos "Bailo", sobre "un vampiro abandonado que baila llorando", y "Ahora y en la hora", en el que canta a las juergas infinitas.

"Ya no beso mucho 'los labios de la noche', como dice la canción. Me he relajado y salgo muy poco, porque a la calle se sale a ligar y como yo tengo novia...", razona.

Cabe destacar además el homenaje que rinde a tres grandes figuras femeninas de la música, "Janis, Amy, Billie", "tres mujeres cantantes con una historia bastante dramática, muy rock en su forma de vivir la vida, sobre todo Winehouse".

"Para que Keith Richards le dijera que fuese más despacio...", ironiza.

Junto a su productor y guitarrista, Carlos Raya, y el resto de músicos con los que ha grabado el álbum, el bajista Iván 'Chapo' González y el batería Coki Giménez, iniciará su primera gira en solitario el 2 de noviembre en Gijón (sala Albéniz).

Ese mismo mes viajará a Valladolid (LAVA, día 3), Zaragoza (sala Oasis, 10) y Pamplona (día 30).

En diciembre será el turno de Bilbao (Kafé Antzokia, día 1), Alicante (The One, día 14), Sevilla (sala Custom, día 15), Madrid (sala But, día 22), Valencia (sala Moon, día 28) y Barcelona (sala Apolo, 29).

Por último, ya en enero, su gira le llevará hasta Santander (sala Capitol, 11), Santiago de Compostela (sala Capitol, 12), Murcia (sala REM, 25) y Castellón (Fiesta Bienvenida del Año, día 26).

Javier Herrero.