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Carmen López López y Jordi Sierra han ganado el 60 Premio Lazarillo con sus obras "Una niña fantasma" y "Como lágrimas en la lluvia" en las modalidades de "Álbum ilustrado" y "Creación literaria", en "el primer gran acto de celebración del mundo del libro tras los meses de pandemia".

La biblioteca Eugenio Trías de Madrid ha acogido esta mañana la sesenta edición de los Premios Lazarillo, galardones de literatura infantil y juvenil más antiguos de España, previstos en principio para el 2 de abril y que son convocados por la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil (Opeli), con el respaldo del Ministerio de Cultura y Deportes.

"La primera vez que me presenté a estos premios fue hace 30 años, ahora tengo cuarenta y cinco galardones, pero me habré presentado a unos doscientos certámenes en toda mi vida; cuando era un escritor joven y tímido Camilo José Cela me llamó niño peludo, y lejos de venirme abajo, siempre he seguido presentándome", cuenta Jordi Sierra.

Con su obra "Como lágrimas en la lluvia", a través de "un lenguaje cercano a los jóvenes", y con la música, "segunda vocación" de Sierra, como hilo conductor, el autor consigue su primer Premio Lazarillo a los 75 años, sumándolo a su lista de trofeos, que según relata, siempre vienen acompañados de "grandes acontecimientos".

"Recibí mi primer premio literario fue tras la muerte de mi padre, mi primer “Gran Angular” coincidió con el golpe de estado de Tejero, y cuando gané un “Barco de Vapor”, lo hice entre los seísmos de un terremoto en Santiago de Chile, ¿qué tiene de raro entonces ganar un Lazarillo en plena pandemia?", apostilla.

Carmen López López, por su parte, se ha hecho con el Lazarillo en la modalidad de "Álbum ilustrado", cuya obra "Una niña fantasma" ha resaltado sobre las treinta candidatas al título gracias a "la delicadeza y la empatía" presentes en su relato, ilustrado mediante técnicas como el collage.

Según ha detallado María José Gálvez, directora general del Libro y Fomento de la Lectura, el trabajo de los ilustradores no siempre tiene la importancia que merece, ya que se trata de "una labor esencial", en especial en los libros de literatura infantil y juvenil.