EFERecife (Brasil)

Rayla tiene 14 años y, como la mayoría de las chicas de su edad en Brasil, acude a una escuela pública. Aunque no a una cualquiera. La adolescente está inscrita en uno de los centros públicos mejores puntuados de Brasil, ubicado en la región de Ceará, considerada ejemplo por su modelo educativo.

"Es raro en un país de pocos recursos encontrar calidad y profesores cada vez más cualificados. Eso marca la diferencia y está ayudando a un futuro lindo", comentó a Efe Rayla Canuto, estudiante en la escuela municipal María do Carmo Cardoso, en la ciudad de Independencia (25.000 habitantes).

Este centro obtuvo una nota de 9,8, la primera posición entre los colegios públicos de educación básica primaria, según el índice de Desarrollo de Educación Básica (IDEB) de 2019, difundido esta semana.

La escuela de Rayla ejemplifica la política de Ceará desde hace más de una década. La región, cuya extensión territorial es de 148.920 kilómetros cuadrados -un poco mayor que la de Grecia- y cuenta con una población de unos 9 millones -menor que la de Portugal-, se ha destacado entre los 27 estados brasileños.

En un país en el que las instituciones privadas lideran los indicadores educativos, la decidida apuesta de Ceará por reforzar la escuela pública la sitúa -salvando las distancias- como una especie de Finlandia dentro de la dura realidad brasileña.

El país europeo cuenta con uno de los mejores modelos educativos públicos del mundo, según varios informes internacionales.

A pesar de ser una región con serios problemas sociales y económicos -está situada en el Nordeste de Brasil, una de las zonas más empobrecidas del país-, Ceará tiene 79 escuelas entre las 100 mejores calificadas del país en educación primaria (de primero a quinto grado).

Además, tiene a 73 instituciones entre la centena mejor evaluada del ciclo intermediario (sexto a noveno grado), superando a colegios públicos de regiones más desarrolladas, como Sao Paulo (sudeste), la locomotora económica de Brasil.

El indicador de evolución del Instituto Nacional de Estudios y Pesquisas Educacionales (Inep) apuntó, por su parte, que la "Finlandia" brasileña dobló su índice de calidad educativo en 14 años, quedando además por encima de la media del país.

"Es muy gratificante porque la escuela es pequeña y aquí el que quiere consigue. Siempre nos incentivan y cuando toca, la escuela hace el papel de familia", destacó Rayla, quien, mientras sueña con cursar enfermería en la universidad, espera la retomada normal de clases.

Con aulas virtuales debido a la pandemia del nuevo coronavirus, Rayla espera "retomar rápido" la rutina que tenía hasta marzo, cuando estudiaba en el período vespertino, pero realizaba cursos también curriculares en las mañanas, entre ellos los de educación artística e inglés.

LA LOCALIDAD MEJOR CALIFICADA DE BRASIL

Además de contar con la mejor escuela pública de primaria en Brasil, Ceará tiene la localidad con la puntuación más alta de entre los 5.570 municipios brasileños: Mucambo, de poco más de 14.000 habitantes y localizado en el semiárido Sertao de Sobral. Este municipio obtuvo una calificación de 9,4 por su calidad educativa.

"Cada año hemos mejorado los resultados. Somos referencia para Brasil y para las instituciones internacionales que evalúan las políticas públicas en el área educacional. Eso significa que nuestros niños y jóvenes tendrán un futuro mejor", resaltó el gobernador Camilo Santana, del Partido de los Trabajadores (PT).

El matemático y profesor de la Universidad Federal de Ceará (UFC), Jorge Lira, investigador-jefe de Educación Básica del estado, explicó a EFE que la aplicación de estadística, métrica y matemática permitió acompañar la evaluación pedagógica y conseguir resultados.

"A pesar de la desigualdad que Brasil enfrenta", citó Lira, "la educación aparece como instrumento de reversión para esa situación".

En una región poco industrializada como Ceará, el profesor alabó la apuesta de la región en un trabajo "sin interrupción" para apuntalar el sistema educativo desde hace más de una década.

Esta "política de Estado" a largo plazo ha llevado a la "cooperación" entre instituciones con la meta de lograr la "inclusión".

Para Lira, la "integración de los profesores" ha permitido "la consolidación de un ambiente de intercambio de experiencias y de trabajo de colaboración", que fue traducido "en progreso" para romper la relación que siempre se tuvo entre "pobreza y bajo nivel de educación como elementos asociados".

A pesar de los avances de Ceará, el sistema educativo de Brasil aún tiene mucho margen de mejora: se posiciona en el 60º lugar de 76 países analizados por la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico (OCDE).

Waldheim García Montoya