EFEMadrid

La dirección de orquesta es una profesión "muy masculinizada" en la primera división, pero las agrupaciones jóvenes "ya no diferencian si sube una mujer o un hombre a la tarima", explica Celia Llácer (Valencia, 1994), directora artística y musical de la Orquesta de Estudiantes y Colegios Mayores (JOECOM).

Esta joven directora de orquesta asegura, en una entrevista con Efe, que ella personalmente está "viviendo un cambio" en este sentido que espera que se asiente en las próximas generaciones: "En el futuro podremos tener grandes directoras de orquesta, pero necesitamos becas para mujeres y cuotas de programación para jóvenes directoras y compositoras", defiende.

"La primera vez que me llevaron a un concierto sinfónico, se me erizó la piel. Años después, me dije: Celia, a por ello, vida hay una", asegura sobre el momento en el que se matriculó en dirección en el Centro Superior Katarina Gurska, bajo la tutela del maestro Borja Quintas.

La experiencia de Llacer, como la de otros directores, comienza en el mundo de la interpretación, en su caso el piano y después el violín, aunque dirigir una orquesta cada vez más es la primera elección de muchos jóvenes músicos.

Los estudios de conservatorio de director de orquesta son relativamente recientes, en comparación con la interpretación o la composición, al igual que la propia profesión, explica Llacer.

La profesionalización de esta figura surge hace unas décadas ante la existencia de agrupaciones cada vez más grandes. En España, empezaron siendo una pequeña especialidad adicional de un año, y ahora son una carrera completa de cuatro.

"El camino del director de orquesta no es único, hay tantos como directores. La música está tan unida al alma, a tu ser, a una evolución personal, que tienes que llevar un camino propio. Yo estoy intentando encontrar el mío", reflexiona Llácer.

Como principales referentes femeninos, la joven, que ha complementado su formación recibiendo clases magistrales de maestros como Johannes Schlaefli o Nicolas Pasquet, cita a las estadounidenses Marin Alsop, directora durante catorce temporadas de la Orquesta Sinfónica de Baltimore, y a Karina Canellakis (Nueva York, 1981), entre sus coetáneas.

Sobre la imagen de los directores de orquesta con un rol autoritario, asegura que actualmente el perfil del músico y del director está más profesionalizado y los directores son parte de la orquesta y colaboran, asegura.

Así, defiende que ante unos músicos que son "excepcionales profesionales", debe tenderse a "aunar criterios, con respeto a su visión". "A la hora de hacer música la empatía es fundamental", subraya.

Actualmente, Llacer es la directora musical y artística de la Orquesta JOECOM. Recientemente ha ganado el Primer Premio en el IV Concurso Nacional de Dirección de Orquesta Maestro Galindo, así como la Mención Especial, y además ha colaborado como directora asistente con la Orquesta Filarmónica de Canarias.

Al mismo tiempo, colabora con otros proyectos, acude a todas las clases magistrales que puede y trata de asistir a ensayos de maestros ya consolidados, como recientemente en el Teatro Real con Gustavo Gimeno al frente de "El ángel de Fuego", de Prokófiev.

Ha debutado además en diversas orquestas como la "Joven Orquesta Leonesa" y, comprometida con la música de nueva creación, ha colaborado en el estreno de obras de numerosos compositores contemporáneos.

Marina Estévez Torreblanca