EFEHernani (Gipuzkoa)

La relevancia de la naturaleza en el trabajo de Eduardo Chillida es el eje de la nueva exposición temporal "Leges naturae", que acoge el museo dedicado al escultor vasco en el paraje de Zabalaga, que reúne dos esculturas y 21 dibujos, de corte casi "naturalista", poco conocidos de la primera época del artista.

La muestra, instalada en el caserón Zabalaga de Chillida Leku, estará abierta hasta junio, de momento solo accesible para el público de Hernani, el municipio en el que se ubica, ya que el confinamiento perimetral decretado por el Gobierno Vasco para contener los contagios de covid-19 prohíbe, de momento, salir de una localidad salvo por razones justificadas.

El museo estará abierto aunque las actividades paralelas previstas no podrán realizarse hasta después de Semana Santa, ha explicado su directora, María Massagué, que ha presentado "Leges naturae" junto al comisario de la muestra, Ignacio Chillida.

Eduardo Chillida aseguraba que había aprendido más de arte estudiando la biología que visitando museos, ha recordado hoy su hijo Ignacio, que ha remarcado el valor de la naturaleza como fuente de inspiración desde los primeros trabajos de su padre, realizados a finales de los años 40 y principios de los 50.

La sala quinta del caserío Zabalaga da muestra de esta pasión por la naturaleza y sus leyes, de ahí el título "Leges naturae", a través de dibujos de plantas y animales y dos pequeños cuadros considerados por el escultor como un divertimento acompañados de fotos familiares, libros y escritos del propio escultor en los que revelaba sus pensamientos.

Los dibujos de vegetales, realizados a lápiz o tinta entre 1946 y 1951, tienen la impronta de las láminas científicas de los botánicos y denotan una observación de la naturaleza con imágenes muy precisas de plantas como la amapola (Papaver rhoeas), el muérdago (Viscum album) y la hiedra (Hedera helix).

La muestra incluye también cuatro dibujos de animales de 1948 y 1949, que fueron elaborados por el escultor guipuzcoano en sus visitas al zoológico de París durante una estancia en la capital francesa y que recuerdan a las pinturas de la Prehistoria, otro de los temas de interés del artista.

Una vitrina muestra libros de la biblioteca personal de Chillida como "La naturaleza y el hombre" de Jon Ruskin, y "Goethe desde dentro", de Ortega i Gasset, mientras en otra se exponen algunos de los fósiles que recogían los hijos del artista y otros que adquirió en diferentes lugares y que sirvieron de inspiración para algunas de sus obras.

Entre los materiales de archivo figuran fotos de las estancias de la familia Chillida en el Molino de Los Vados, situado en la sierra de la Demanda (Burgos), donde pasaban las vacaciones, y que fue demolido años después para construir la presa de Castrovido.

De los muros de ese molino se rescató la pieza titulada "Gurutz" (Cruz) que Eduardo Chillida había incrustado en una de las paredes y que solo había sido expuesta en "El viento que no vemos", una muestra realizada en Haro (La Rioja) en 2014.

"La casa del poeta" es la otra escultura que se puede contemplar en Zabalaga, una obra en tierra chamota, que recuerda a las construcciones aztecas.

Entre las actividades paralelas previstas figuran visitas dialogadas y "Baños de bosque" de la mano de Itziar Insausti, una propuesta que permitirá sentir el entorno natural del museo a través de la práctica japonesa del "Shinrin-yoku", entre otras.