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Jesús Cimarro lleva diez años al frente del Festival de Teatro Clásico de Mérida, una "gran responsabilidad" que vive con el instinto y la agudeza de un buen empresario, escuchando al público a la salida de cada función, saber sus gustos se ha traducido en un récord de ventas de entradas la primera semana.

"Hay ganas de ir al teatro. Además, tenemos una programación atractiva, diversa, que cubre el gusto de una gran mayoría de público", dice con orgullo en una entrevista con Efe Jesús Cimarro, que revela que durante la primera semana se alcanzó un récord: 15.000 entradas vendidas, algo inusual incluso en épocas anteriores a la pandemia.

Una demostración de que "hay confianza e interés" por un festival que cada vez más atrae a un público más joven, gracias a las adaptaciones de clásicos con un lenguaje más contemporáneo.

Cada año, Cimarro desvela que se coloca a la salida del teatro para escuchar los comentarios del público, "la mejor manera de conocer lo que quiere" y así poder afinar más la programación de la temporada siguiente -cuenta- con la emoción de dar al espectador lo que quiere, para que disfrute una "experiencia divertida".

"La cultura es un bien para la cabeza y el corazón y es una industria que, en una región como Extremadura, es muy importante", apunta Cimarro (Ermua-Vizcaya, 1965), quien recuerda que el sector cultural es la cuarta fuente de ingresos del PIB.

El director del Festival de Mérida argumenta que la cultura implica a sectores como el turismo, la hostelería y la restauración y "todos tenemos que ir de la mano para salir de esta crisis que hemos vivido el último año y medio".

El teatro de Mérida tiene 3.100 localidades, es el más grande de España, crear un espectáculo allí con las dimensiones que tiene, amplía la complejidad de cualquier producción.

Pese a las restricciones, Cimarro consiguió, el año pasado, poner en pie el Festival de Mérida con un calendario reducido, pero en 2021, la 67 edición, abarca nueve semanas, del 25 de junio al 22 de agosto, que acogerán 99 representaciones teatrales repartidas en el Teatro Romano y sus extensiones Cáparra, Medellín y Regina, así como en distintos emplazamientos de la capital extremeña.

Además de dos conciertos, 10 películas, nueve conferencias, cuatro exposiciones, 27 talleres y cursos en las distintas sedes que alberga el festival.

De manera inusual, el festival comenzará con el Concierto Ciudades del Patrimonio a cargo de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, que contará con la presencia de la reina Sofía, un guiño al hecho de que Mérida ostenta, este año, la presidencia de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad.

Después llegarán las representaciones teatrales, nueve, de las que ocho son estrenos absolutos. Un festival que se precia de producir sus obras cada año y que en esta ocasión, por primera vez, coproduce con la Compañía Nacional de Teatro Clásico "Antonio y Cleopatra", que protagonizan Lluís Homar y Ana Belén.

"Comedias y tragedias de origen grecolatino o grecorromano que no se han estrenado antes", él único festival que mantiene en el sur de Europa esa "esencia", de hecho el musical "Golfus de Roma", cuyo reparto encabeza Carlos Latre, hace 26 años que no se representa en Mérida.

Para enriquecer el programa, el festival cierra con "Las suplicantes", una obra dirigida y protagonizada por mujeres, "porque queremos poner el foco en los temas de género". Pero antes llegarán, "Edipo", "Hipatia de Alejandría", mientras que la inauguración vendrá de la mano de Rafael Álvarez, "El Brujo", con "Los dioses y el dios".

Teatro infantil, cursos de canto, voluntariado juvenil y un largo etcétera que busca "potenciar el teatro de base y la implicación de la ciudad" con un objetivo: "disfrutar de la cultura en verano, pero también todo el año".

Sentado en el patio de butacas del Teatro La Latina (Madrid), uno de los gestionados por él en la capital, Cimarro, señala que otro de sus objetivos es adaptar el teatro a colectivos con problemas de accesibilidad no solo física también sensorial de ahí que haya firmado un convenio de colaboración con la Once.

Cimarro, también presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza (FAETEDA), sueña con alcanzar el cien por cien de aforo, que confía que llegue en septiembre.

A pesar de que el número de vacunaciones da "tranquilidad", advierte, no bajarán la guardia. "Este año estamos mejor que el verano pasado y sobre todo tenemos más experiencia", pese a lo que se seguirán cumpliendo escrupulosamente las medidas sanitarias recomendadas.

"Lo que nos ha demostrado esta pandemia es que hay que invertir en ciencia y que las mascarillas salvan vidas, ya nadie nos va a tener que convencer de eso".

Inmaculada Tapia