EFEParís

El compositor argentino Fernando Fiszbein (1977) estrena hoy en París su primera ópera, "Avenida de los Incas 3518", una obra "psicológica emocional", sin referencias históricas o políticas explicitas, según comenta en una entrevista con Efe el también director musical, bandeonista y guitarrista.

Es una ópera de cámara escrita en español, con dirección escénica de Jacques Osinski y dirección musical de Maxime Pascal, fundador del grupo Le Balcon, que la interpreta, hasta el próximo día 23 en el Teatro del Athénée.

Marcadamente urbana, con acento bonaerense y abundantes influencias latinoamericanas, la acción de la pieza transcurre en un mismo inmueble burgués, incluida su terraza, lugar que aporta el único momento en que se puede ver el cielo, resalta su compositor y libretista.

Sin formar parte del argumento, este edificio es una de las claves que permiten entender mejor la obra, pues "todo sucede en ella en un corte transversal, como si fuera una casa de muñecas".

Otro punto esencial es que si bien las once escenas que integran la versión definitiva de "Avenida de los Incas" no siguen un recorrido cronológico ordenado, son piezas de un mismo rompecabezas temporal que permiten al espectador reconstruir la historia.

Cuenta con tres protagonistas principales, tres treintañeros "producto de la apatía neoliberal de los años noventa en Argentina, cuando hubo gente que ganó un poco de dinero, pero con valores no muy orientados".

"Desde que nacieron tienen una vida demasiado apacible y confortable", algo que sumado a un poquito de perversión hace que terminen un día matando su aburrimiento jugando a aprovecharse de la confianza de sus vecinos, a quienes conocen desde niños, añade Fiszbein.

Los tres "se convierten así en una especie de dioses griegos", manipuladores, a veces malvados, aunque no siempre, con sus caprichos y pasiones humanas, como los del Olimpo, señala.

Sus víctimas, los vecinos, "son gente normal, es decir no tan normal, cuya existencia empieza a ser bastante extraña, sin que sepan por qué ni cómo", resume el autor de la música del filme "Au bout du conte", de la directora, actriz y cantante Agnès Jaoui, cuyo grupo vocal dirige y con quien a veces también canta.

De esta primera ópera en la que habla por supuesto de amor y muerte, del bien y del mal, de malentendidos y tragedias, "es un trabajo un poco sobre la neurosis, no la locura, sino sobre las pequeñas neurosis que todos tenemos", recalca.

Asegura que "no es para nada autobiográfico", aunque consiente "una identificación" con todos sus protagonistas y que, "hace muchísimos años", delirando con sus amigos de la adolescencia, se divertían hablando de una historia así.

Especializado en música vocal e instrumental, sobre todo porque toca música vocal, Fiszbein dice haber descubierto aquí "la gran fuerza expresiva y de fantasía que puede tener la música cuando cuenta una historia vital", y todo puede convertirse en expresión existencial, patética o cómica.

"Mi sueño sería que se haga en Argentina, ya que la escribí en el castellano de Buenos Aires y hago trabajar las sílabas a la manera de allá a los cantantes franceses", añade el compositor, que el próximo noviembre la estrenará en la Ópera de Lille, mientras piensa ya en su próxima obra, "quizás una novela histórica".

No será forzosamente real, pero sí abordará "ciertas cuestiones históricas políticas y bélicas del siglo XX" y quizás, adelanta, la escriba en francés, para compartirla en su idioma con el público del país en el que vive desde hace 16 años.

María Luisa Gaspar