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La actriz francesa Marion Cotillard ha definido hoy a Juana de Arco, el papel que interpretará en el Teatro Real desde el 7 de junio, como un personaje inspirador que transmite un "misterio inconmensurable" y que logró "quitarse las cadenas": "todos tienen que aprender de ella, hombres y mujeres", ha señalado.

Cotillard (París, 1975) ha hablado en rueda de prensa de su rol titular en el oratorio dramático "Juana de Arco en la hoguera" ("Jeanne d’Arc au bûcher") de Arthur Honegger (1892-1955), que ha presentado junto al director de escena, Àlex Ollé, de La Fura dels Baus, y el director musical, Juanjo Mena, y que se representará en ocho funciones hasta el 17 de junio.

La actriz, que interpretó por primera vez este papel en 2005 en Orleans como relevo de su madre, la actriz Niseema Theillaud, recitará un texto acompañada por la orquesta y el coro, que en esta obra tiene un papel fundamental incrementado en esta ocasión, y con una escenografía "apocalíptica" situada en un "futuro atemporal", ha dicho Ollé.

La guerra de Ucrania, como otras anteriores, lleva a que el libreto escrito por Paul Claudel poco antes de la II Guerra Mundial sobre hechos acaecidos en la Edad Media siga de plena actualidad, ha reflexionado el director de escena, para quien Juana de Arco es "un rayo de esperanza y luz" que quiere identificar con el público actual, y por eso irá vestida con camiseta y tejanos.

Cotillard ha asegurado que ahora ha descubierto en el papel "algo mucho más visceral". "A través de todas las producciones aprendo algo nuevo de Juana de Arco", ha añadido, un papel que para ella es especial dado que apenas ha hecho teatro y supone su mayor experiencia en un escenario, por lo que siempre que se lo proponen intenta interpretarlo.

"Juana de Arco es alguien que sigue su instinto y eso le llevó a hacer cosas extraordinarias. Tenía una fe más fuerte que las convenciones que ataban a las mujeres. Se quitó las cadenas y salió a hacer lo que quería hacer con una potencia y una fuerza extraordinarias", ha subrayado la actriz.

Esa "convicción profunda" que llevó a Juana de Arco a dirigir un ejército y liberar Orleans en el siglo XV, "en una época en que las mujeres no tenían ese sitio", le llevó también a ser una "mujer en conflicto" e "incomprendida", y finalmente a morir en la hoguera por vestir como un hombre tras un proceso "injusto" por brujería, ha remarcado la actriz en francés.

La lectura de este proceso inquisitorial fue parte de la preparación de Cotillard para el papel, en el que la dificultad de seguir el ritmo de la música de Honegger, de gran colorido y complejidad, le supone "cada vez una nueva aventura" en la que debe adaptarse al director musical, en este caso Juanjo Mena.

"Se trata de una obra global muy compleja de gestionar", ha comentado por su parte Mena, que mezcla danzas barrocas, antífonas gregorianas, cantos populares, ritmos de jazz y ondas martenot, y en la que la prosodia está "muy fijada y planteada con gran inteligencia".

Sobre la actuación de Cotillard, ha asegurado que desde el primer ensayo -comenzaron la semana pasada con piano y ayer con el resto de los instrumentos- se dio cuenta de que era "un miembro más de la orquesta". "No sé si sabe solfeo, pero me da igual porque ha hecho todo como está escrito en la partitura", ha afirmado.

"La música es muy importante en mi vida, como mujer y como actriz", ha respondido Cotillard, para quien "interpretar con música en directo es extremadamente vibrante y fuera de lo común".

Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, ha explicado que esta obra "se concibió como antiópera", y quiso oponerse al romanticismo como forma de arte "pero hoy nos parece más ópera que cualquier otra".

Cotillard actuará junto al actor Sébastien Dutrieux (Padre Dominique), las sopranos Sylvia Schwartz (la virgen) y Elena Copons (Marguerite), la mezzosoprano Enkelejda Shkoza (Catherine), el tenor Charles Workman (Porcus), el bajo-barítono Torben Jügens (Heraldo), el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y los pequeños cantores de la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid (JORCAM).

La obra será precedida por la cantata "La damoiselle élue" ("La doncella bienaventurada"), de Claude Debussy (1862-1918) sobre libreto de Dante Gabriel Rossetti, protagonizada por la soprano Camilla Tilling y la mezzosoprano Enkelejda Shkosa.