EFEMadrid

El 15 de julio de 2013, el extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas cambió su testimonio tras 18 días en la cárcel y lo que le contó al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz sobre la veracidad de sus "papeles" logró sembrar la duda en la opinión pública española. ¿Sería Bárcenas un chivo expiatorio?.

"Sin duda", afirma a Efe Pedro Casablanc, el actor que da vida a Bárcenas en "B", la versión cinematográfica de la obra que Jordi Casanovas escribió para el madrileño Teatro del Barrio y que el cineasta David Ilundain, debutante en el largometraje tras una larga carrera en televisión, ha convertido en un auténtico western.

"La película está hecha para que cada uno piense lo que quiera, si Bárcenas miente o no, o si miente a veces; pero igual lo puede pensar el espectador que lo pudo pensar el juez después de oírle", explica a Efe el director, mientras el "juez", Manolo Solo, que interpreta a Ruz, asiente con la cabeza.

Casanovas hizo una vibrante obra de teatro con la transcripción exacta del interrogatorio que hicieron Ruz y las defensas a Luis Bárcenas aquel día, una sesión que duró cinco horas y que Ilundain concentra en 78 minutos de pura expectación.

"Si Bárcenas aparece como un personaje humano que logra la empatía del público no es porque sea inocente -aclara Casablanc-, es porque es un chivo expiatorio y porque hay mucha gente por ahí que no ha confesado, que sigue escondida y que pretende irse de rositas", dispara con flecha el actor, conocido por sus papeles en series de televisión e inexplicablemente olvidado de los premios de cine.

Solo tampoco se cree que Bárcenas sea "el único malo", no le resulta verosímil.

"Dudo que este asunto acabe como los hechos comprobados demuestran (...) temo que no se va a llegar al final; igual me equivoco, pero me da -opina el actor andaluz- que va a caer todo sobre Bárcenas, y sus correligionarios, o ex, van a salir airosos".

Ni Solo ni Casablanc han intentado "imitar" a sus personajes, pero el espectador siente que se han colado en aquella sesión.

"Es prácticamente un falso documental donde la gente sabe que no somos ellos, pero también sabe que todo lo que decimos está escrito en las actas del juez", una realidad, sentencia Casablanc, "que debería interesar a todos los ciudadanos que votan".

Hecha por crowdfounding (aportaciones de particulares por internet) Ilundain señala que "tenía más sentido" hacer la película mientras "estaba vivo" el tema; "casi -apunta- como un servicio público, porque hay miles de noticias, pero queríamos fijar el foco en este personaje icónico de la corrupción", agrega.

En aquel interrogatorio, Bárcenas dio "muchos nombres: Rajoy, Arenas, Acebes, Jaime Mayor Oreja o María Dolores de Cospedal, y empresarios a los que señala como corruptores que, según él, habrían financiado con dinero en maletines a la caja b del PP, como Villar Mir (OHL), Luis del Rivero (Sacyr) o Roig (Mercadona)", recuerda Ilundain.

"Habla hasta de José Luis Moreno, el ventrílocuo, eso se le había escapado a la gente. Pero el momento más comprometido -apunta Casablanc- es cuando el juez le pregunta si las iniciales 'J' y 'M' significan José María Aznar: 'No lo sé, no me acuerdo'", dice Bárcenas, una máquina de recordar hasta los detalles más mínimos con año, día y hora.

La complejidad del personaje, que Casablanc confiesa que le ha costado "más trabajo que otros", era la rotundidad con la que el procesado debía responder: el actor, caracterizado por fuera y por dentro imbuido de la personalidad del extesorero habla deprisa, muy deprisa, con precisión y sin una duda.

"Es que no puedes tener dudas con el texto, las que haya deben ser las reales del personaje, y esa seguridad era lo que transmitía esa fluidez y tal cantidad de datos"; cierto es que Casablanc representó, junto a Solo, ese mismo papel durante un par de meses en el teatro madrileño, un entrenamiento "vital" en su opinión.

Allí precisamente les descubrió Ilundain.

"Estamos acostumbrados a no hacer, tendemos a ser cómodos y perezosos y pensar que lo que sea, ya se arreglará sólo", se lamenta Casablanc, mientras Ilundain apunta que "es que Bárcenas creía que aquello iba a terminar pronto; se preguntaba qué hacía él allí y por qué no estaba ya en su casa del barrio de Salamanca".

"Pero lo mismo podríamos hablar de Cataluña, de los Pujol, de los ERE de Andalucía; parece que los españoles llevemos los genes de la corrupción dentro", ironiza el actor, quien en el mismo sentido reclama atención para la nueva película de Alberto Rodríguez sobre el caso Paesa y sobre la corrupción cuando gobernaba el Partido Socialista, "igual de necesaria".

"B" se estrena el próximo viernes, día 18.

Por Alicia G.Arribas.