EFELisboa

Había muchas expectativas ante su concierto en Lisboa y no defraudaron. Con un repaso a sus grandes éxitos, algunos ya con más de 40 años, Duran Duran logró que decenas de miles de espectadores viajaran en el tiempo y regresaran a los increíbles 80.

La banda inglesa cerró esta madrugada la tercera jornada de Rock en Río en Lisboa con un extraordinario derroche de energía y un sonido excelente.

A sus 63 años, Simon Le Bone, vocalista del grupo, demostró estar en plena forma, arropado por John Taylor (bajo), Nick Rhodes (teclado) y Roger Andrew Taylor (batería).

Entre el público, espectadores de todas las edades -como ya es habitual en los macro-conciertos de Rock in Rio- aunque una gran mayoría de los fans de Duran Duran pasan de la cincuentena.

El grupo arrancó con "Wild Boys" para encandilar a un auditorio abarrotado con decenas de miles de personas. Avanzaron con "A view to a kill" -de la serie James Bond-, "Notorious", "The union of Snake", "Come Undone" y "Planet Earth".

Cuando llegaron "The reflex" y "Platinum party", el público estaba ya empapado del espíritu de los 80.

Con los temas más relajados, la noche se iluminó con miles de luces como ocurría en los conciertos de Duran Duran de hace casi 40 años. Pero ya no se usan mecheros encendidos, como en los 80, sino las linternas de los móviles.

La banda se reservó "Rio" para el apoteosis final, que levantó una ovación cerrada tras un concierto en el que Le Bon quiso rendir homenaje a Ucrania con "Ordinary World".

El billete de regreso al pasado de esta jornada de Rock in Rio incluyó una parada para escuchar a Ha-Ha, que rescató grandes éxitos como "High and Low" y, como no, "Take on me", el eterno himno del grupo noruego.

Hubo también espacio para el "grunge" de Bush, el sonido "reggae" de UB40, que se presentó con Ali Campbell, y la provocación del brasileño Ney Matogrosso y sus populares performances.

Un cartel que congregó a más de 70.000 personas en el parque de Bella Vista lisboeta donde mañana concluirá la edición 2022 de Rock en Rio en la capital lusa con Anitta como plato fuerte.

La brasileña colgó hace días el cartel de no hay billetes.