EFESan Sebastián

Eduard Fernández, que interpreta al fundador de Proactiva Open Arms Óscar Camps en la película "Mediterráneo" ha confesado que al sumarse al proyecto temió lo que perjudicaría a la película que fuera un "panfleto", pero después de vista, está seguro de que ayudará a "quitar prejuicios"

"Hay gente que pone en duda lo que hace Open Arms, creo que son personas que tienen una peor opinión de sí mismos de lo que son", ha dicho Fernández, quien "apela" "al National Geographic, a los monos, al instinto: creo que cualquier persona que esté en el mar y vea a uno que se está ahogando, le echa una mano y lo salva, aunque solo sea para sentirse él bien".

El actor, junto a sus compañeros de rodaje Dani Rovira y Anna Castillo, y al director de la cinta Marcel Barrena, han participado en la presentación de la película en la Gala RTVE que la cadena pública celebra en el marco del Festival de San Sebastián.

La película logra centrar el foco en unas personas reales con las que es fácil empatizar, considera Dani Rovira, para quien lo más difícil era precisamente "contar esta cosa inabarcable, esta gran crisis humanitaria que lleva tiempo azotando Europa y, sobre todo, el Mediterráneo".

A petición de Camps, que estuvo todo el tiempo codo con codo con Barrena y Rovira, "Mediterráneo" habla en primera persona de gente real, "de historias de carne y hueso", puntualiza Rovira. "Así es como hemos conseguido que el espectador vea que los emigrantes son como nosotros, con sus sueños, sus anhelos, sus familias, sus proyectos".

"Porque esto es como todo -considera el malagueño-, hoy les está pasando a ellos, pero mañana nos puede pasar a nosotros, y a todos nos gustaría que nos trataran de una manera suficientemente digna".

Tanto Barrena como Fernández se han referido al tópico de que los inmigrantes son gente "que no tienen donde caerse muertos", define el actor.

"Pero viene gente de clase alta, profesores de universidad, de clase media también, y eso te acerca más, te pone un espejo delante. La sociedad occidental deberíamos pensar en qué podemos colaborar, a mi desde luego, estar ahí, me ha acercado mucho. Me ha quitado el parapeto", ha agregado Fernández.

"Y cuando uno se pregunta qué puedo hacer, pues (la respuesta es) ir dando los pasitos; la manera de ayudar a los demás y de cambiar el mundo es lo que ha hecho Óscar Camps y Open Arms: simplemente haciendo el bien. No creo que sea juzgable, y cualquier persona lo haría", concluye el actor, ganador de tres goyas de once veces nominado.

"Mediterráneo" recrea con toda autenticidad, y sin florituras, el nacimiento de la ONG Proactiva Open Arms desde su primer momento. Es otoño de 2015, y dos socorristas, Óscar (Eduard Fernández) y Gerard (Dani Rovira), deciden viajar a Lesbos (Grecia), impactados por la fotografía de un niño inmigrante ahogado en las aguas del Mediterráneo.

Su llegada a la isla les sobrecoge; hay miles de personas que llegan cada día a su costa, arriesgando su vida, cruzando el mar en precarias embarcaciones y huyendo de conflictos armados, pero las autoridades desvían la mirada y envían a sus socorristas a las zonas turísticas de playa.

Óscar se niega a volver a España sin hacer algo más, y al poco tiempo se les suman dos compañeros, Esther (Anna Castillo) y Nico, su socio, (Sergi López).

Para el director, que estuvo cinco años detrás de sacar adelante esta historia, "Mediterráneo" solo busca "tumbar la ignorancia y luchar contra el miedo provocado por esa misma ignorancia".

Para todos ellos, rodar en el mar, con "figurantes" que eran los propios inmigrantes, fue una experiencia muy dura ("nada comparable con lo que viven ellos", ha precisado Anna Castillo) que les ha variado la perspectiva de ver algunas noticias en el telediario.

"Es una peli sobre gente buena haciendo cosas buenas, ellos son los que cumplen la ley, la ley del mar: no se puede dejar morir a nadie en el agua", ha resumido Rovira.

La película, preseleccionada para representar a España en los Óscar, es la primera cinta de Rovira tras superar su enfermedad y la tercera de Marcel Barrena tras "Món Petit" (2014), y "100 metros" (2016), basada en la historia de superación del enfermo de esclerosis múltiple Ramón Arroyo, que protagonizó el malagueño y que les unió.