EFEBerlín

El cineasta argentino Ignacio Ceroi estrena en la Berlinale "Qué será del verano", la historia de un héroe o antihéroe construida a partir de unas imágenes halladas de manera fortuita en una cámara comprada de segunda mano y del inicio de una relación epistolar.

En entrevista con Efe, el realizador explica lo mismo que su voz en off al arrancar la película: que viajó durante tres meses a Francia a visitar a su novia que estaba haciendo un máster, y que se compró una cámara de segunda mano, donde halló unos vídeos que su anterior propietario no había borrado.

"Me puse en contacto con el señor, Charles, y nos escribimos", dice Ceroi, que señala que todo el comienzo del filme, -cómo se inicia esta relación epistolar con el antiguo dueño de la cámara, que éste le empieza a contar algunas cosas de su familia, del lugar donde vive- "es real".

Después hay un trabajo de elaboración de los textos a partir de lo que le contaba Charles -de lo que tampoco sabe si todo es verdad, apunta- y que fue un trabajo conjunto con su pareja, Mariana.

Algunas de las cosas que aparecen en la película son reales, otras no, pero el realizador prefiere "no decir cuáles son verdaderas y cuáles son inventadas, para mantener cierta magia ficcional", el "hechizo", y porque "en última instancia tampoco importa tanto si todo es verdad o no".

El antiguo dueño de la cámara le dio permiso al cineasta para hacer una película con las imágenes halladas en la cámara y a partir de lo que le fue contando, Ceroi fue "dándole algunas pinceladas a este héroe o a este antihéroe" al que le pasa de todo en África.

Las primeras imágenes muestran a Charles con sus mascotas, y la relación con los perros, ese vínculo tan fuerte, es lo que más llamó la atención al realizador.

DE LA RELACIÓN EPISTOLAR AL NARRADOR OMNISCIENTE

De estas imágenes de mascotas y comidas familiares, el espectador se ve casi de repente trasladado a Camerún, donde la voz en off, que al poco de comenzar la película pasa a ser como si fuera la de Charles, explica que ha conseguido un trabajo de chófer en la embajada a través de un antiguo amigo de la familia.

No todo el material que se ve en la película estaba efectivamente dentro de la cámara -un gran porcentaje sí, pero hay otras cosas que Ceroi fue completando después- aunque el "espíritu" del personaje, esa "esencia de cierta ternura con los animales" y el "espíritu aventurero que le agarró ya entrada la edad" se ajusta bastante a lo que Charles le contaba en sus correos.

Su idea inicial era hacer un cortometraje, algo más breve sobre este hombre y sus perros, pero al ponerse en contacto con él y recibir respuesta, decidió incluir esa relación que se forja como punto de partida de la película.

A partir de esas cartas que iban estructurando un poco el guión de la película, la idea del cineasta era que el filme abandonara el carácter epistolar y empezara a contarse casi como si hubiera un "narrador omnisciente hablando sobre imágenes".

Las partes suyas, de su relación con Mariana y de su estancia en Francia tenían que funcionar como "descanso de la historia principal", de "esa narración tan fuerte", que es la de Charles, explica Ceroi.

LA PANDEMIA COMO ELEMENTO QUE NO SE PUEDE OBVIAR

El tema de la pandemia aparece también en la película, porque "es algo tan importante, tan fuerte" y qué le ha cambiado tanto la vida a todo el mundo, que "sería deshonesto" de su parte no incluirlo, sobre todo porque afectó también al vínculo con su novia y sus planes.

Una de las primeras cosas que cortó la pandemia es la posibilidad de viajar y este filme se plantea como "una película de viaje, donde uno va a lugares desconocidos".

"Toda la película es un viaje grande. Bueno, vino la pandemia, se terminó el viaje", dice el cineasta.

La sensación respecto a esta Berlinale en formato híbrido, con una cita virtual ahora en marzo para la industria y otra abierta al público en junio, si la pandemia lo permite, es un poco "ambigua", confiesa Ceroi.

Por un lado es "increíble" que la película esté en Berlín, donde se proyecta dentro de la sección Forum, dedicada al cine experimental, señala.

Fue una "alegría inmensa" cuando les dijeron que el festival quería el filme, dice el cineasta, que cruza los dedos para que tras esta cita virtual en marzo para la industria pueda celebrarse la versión abierta al público prevista para junio.

"Para mí era importante que la película no muera exclusivamente en los screenings online, poder vivir esa experiencia de la proyección, eso es importante", aunque también es cierto que el acceso virtual tiene la contrapartida de que la puede ver mucha gente, reconoce.

Elena Garuz