EFEMadrid

El artista portugués Carlos Bunga ha intervenido la obra que inauguró en el mes de abril en el Palacio de Cristal de Madrid, "Contra la extravagancia del deseo", una enorme instalación en dos piezas, en la que una de ellas ha quedado este jueves destruida.

"No me gusta hablar de destrucción sino de transformación", explica a Efe Bunga (Portugal, 1976) al terminar la performance que se podrá contemplar hasta septiembre, la intervención de mayor magnitud del artista hasta el momento en España.

El artista se ha preparado rodeando la pieza, tarareando una canción, despidiéndose con un espíritu de renovación de su creación, muy consciente de su discurso que visiona su obra como "una metáfora a la fragilidad de la vida", por ello construye habitualmente con cartón y materiales orgánicos, como en esta ocasión en la que ha incorporado hojas del Jardín Botánico de Madrid.

Con una sierra ha ido recortando las columnas que soportaban las paredes de la instalación para después dejar que cayeran, creando una "apología de la propia vida" que va cambiando, transformándose, además de lanzar con ello una actitud de resistencia contra el poder de la arquitectura.

"La arquitectura se concibe para protegernos, pero también para oprimir, bajo su techo se esconden traumas, angustias y secretos", apunta y recuerda cómo las casas durante la pandemia se convirtieron en "prisiones".

"En la arquitectura hay algo idílico, pero también perverso", comenta el creador que junto a la obra ha creado la escultura de un niño que tiene como cabeza una casa, una metáfora de su infancia y una representación que pretende que sea de todos los niños.

La madre de Bunga llegó a Portugal huyendo de la Guerra de Independencia de Angola embarazada de él, creció en una casa social y ese niño representa un "nómada, me representa a mi", en un espacio con una imagen colonial e industrial, en el que quiere hablar de los débiles, un niño que observa desde el ventanal hacia la Cañada Real, "un lugar hacia el que nadie quiere mirar, pero que existe".

Una instalación con la que pretende reflejar una metáfora de la sociedad en la que cuestiona a las personas y al futuro.

Bunga ha expuesto en algunos de los centros de arte con más renombre del mundo como el Museo de Arte Contemporáneo de Toronto (2020), la Whitechapel Gallery de Londres (2020), el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de Ciudad de México (2013) o el Secession en Viena (2021).