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El escritor Mario Escobar considera que hay historias que deben ser conocidas por el mundo y entre ellas está la de Helene Hannemann, una mujer que fue capaz de organizar una guardería en medio del horror de Auschwitz y con la que el autor recuerda el genocidio gitano, "silenciado" durante muchos años.

"Canción de cuna de Auschwitz" es el nuevo libro de Mario Escobar, publicado por HarperCollins, en el que novela la historia real de Hanneman, una mujer alemana casada con un hombre gitano, con el que tiene cinco hijos.

Según una orden firmada el 16 de diciembre de 1943 por el líder de las SS Heinrich Himmler, todos los gitanos debían ser encerrados en campos de concentración. Aunque Helene no tiene por qué acompañar a su familia debido a que es alemana "aria", quiere compartir el destino de su familia y es deportada al "campo gitano" de Birkenau.

"Los libros de historia han minimizado el genocidio de gitanos" en los campos de concentración nazis, ha indicado Escobar en una entrevista con Efe, en la que ha reconocido la dificultad de conocer el número de víctimas, aunque se calcula que entre 19.000 y 23.000 gitanos murieron allí.

Los gitanos eran "marginados dentro de los marginados" en estos campos de exterminio y la ausencia de un Estado o de grupos de presión ha rodeado de silencio el genocidio, del que durante muchos años no se les consideró víctimas y fueron ignorados.

Debido a su historia, los gitanos "no se sorprendieron cuando fueron llevados por los nazis a los campos de concentración porque siempre habían sido perseguidos", ha indicado el escritor madrileño, que ha considerado que esta circunstancia "les hizo ser más resistentes, les sirvió para estar unidos y para conseguir ciertas mejoras" dentro del horror de los campos.

Helene Hanneman, enfermera de profesión, levantó una guardería en el "campo gitano", por encargo de Josef Mengele, director médico y conocido como "ángel de la muerte", donde quería reunir a niños con los que realizar experimentos en un futuro, especialmente con gemelos.

Durante un breve tiempo, y con el empeño y trabajo de Helene Hannemann, el centenar de niños allí reunidos tuvo mejor alimentación y cuidados, de tal forma que la guardería además se utilizó como elemento de propaganda nazi.

La guardería y una escuela infantil fueron instaladas en las barracas 27 y 29 y las instalaciones contaban con columpios, material escolar y un proyector de cine.

Escobar ha explicado que aunque en principio pensó escribir un ensayo, como historiador, sobre los gitanos en los campos de exterminio nazi, se decidió finalmente por una novela sobre la historia de esta enfermera como un homenaje a la bondad y el coraje de la gente común.

Y es que, ha indicado, Helene fue mediadora en muchas situaciones que supuso la mejora de las condiciones en las que vivían los niños en el campo.

Además, el autor ha destacado la necesidad de que se conozca la historia y se reflexione sobre estos crímenes y el silencio al que han sido condenados durante muchos años para animar a que se "siga hablando", a lo que puede contribuir su novela, publicada ya en español en América Latina, Estados Unidos y España, y que será traducido a otros idiomas en breve.

El genocidio infligido por el nazismo al colectivo gitano no fue reconocido como tal por Alemania hasta 1982. En la actualidad, cada 2 de agosto se conmemora el Día del Holocausto Romaní, fecha en la que, en 1944, alrededor de 3.000 mujeres, niños y ancianos gitanos fueron asesinados en las cámaras de gas de el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.

Por eso, Escobar recuerda unas palabras de Miguel Palacios presidente del Consejo de la Memoria del Genocidio Gitano que, al conocer el proyecto de esta novela, le dijo: "Aunque sea como un susurro, en el mar de silencio es mucho".

Por Carmen Naranjo