EFEValladolid

Rafael Álvarez, el Brujo, recalará este domingo en el festival Olmedo Clásico, en el municipio del mismo nombre de Valladolid, con el objetivo de "hacer reír" al público, pero bajo el paraguas de los clásicos, con su trabajo "Dos tablas y una pasión", que recoge textos de Quevedo, Cervantes, Calderón o Lope de Vega.

"Me siento muy alegre de poder subir al escenario olmedano, porque ha sido una época muy difícil, en la que mucha gente lo ha pasado mal al suspenderse programaciones y ya haber realizado inversiones. Recuperar esto es como si nos hubiera tocado la lotería", ha explicado en una entrevista a Efe.

Por este motivo, además, ha planteado una obra para que "el público se lo pase bien, se ría, disfrute y olvide sus penas y traumas durante un rato", con un "Brujo clásico, anclado en los textos del Siglo de Oro, que despliega los recursos de los actores antiguos y que habla con el espectador de una manera directa".

En opinión de este reconocido actor, la aparición de la pandemia ha hecho que la sociedad esté "ávida de emociones" y el público tiene "una mayor sensibilidad" a la hora de acudir a un teatro y dejarse llevar por la propuesta que se presente en el escenario, como forma de "afirmación personal y de vida".

"Es una forma de compensar todo lo restrictivo, sórdido y duro que hemos pasado en este tiempo, de seguir mirando hacia delante apoyándonos en todas las herramientas de las que disponemos, como es la cultura, que ha adquirido un gran protagonismo en esta época tan difícil", ha añadido.

En su caso, se siente un "privilegiado", puesto que a pesar de la crisis producida por la pandemia ha podido "trabajar mucho" y ha tenido la posibilidad, incluso, "de estrenar dos espectáculos, en el teatro Cofidis Alcázar, de Madrid -"El alma de Valle Inclán"- y en Mérida -"Los dioses y Dios"-.

Considera que toda esta situación "está cambiando a la sociedad, aunque no se sabe si a mejor o a peor", porque esa dicotomía entre lo bueno y lo malo "siempre ha existido, es la dinámica de la vida" y "todo cambia, para bien y para mal, siempre, de manera simultánea".

"Dos tablas y una pasión" hablan, como todos los trabajos de Rafael Álvarez, el Brujo, de "motivación" a la hora de desarrollar sus proyectos porque considera que esta "es fundamental, sobre todo, desde un punto de vista más trascendente, no solo de algo inmediato, de logros, de correr para todo, sino desde una perspectiva más amplia".

"Es el motor que ha movido siempre mi vida y mis actuaciones y, como hombre de teatro, también continúa siendo parte de mi aprendizaje, porque la motivación y la pasión sirven para seguir creciendo continuamente", ha detallado.

Aunque tiene varios espectáculos en cartel, el espíritu creativo del Brujo no cesa, de ahí que tenga pendiente, entre otras iniciativas, una "conferencia-monólogo" sobre el Califato de Córdoba y la vida de Abderramán III.