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El actor cordobés Rafael Álvarez ‘El Brujo’ se ha felicitado hoy del variopinto público que sigue su trabajo, asegurando que “va a verme gente de 70 años, de 50, e incluso chavales de 30 años que se parten el pecho conmigo”.

En una entrevista con Efe para presentar el espectáculo ‘Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia’, que el próximo viernes lleva al Cartuja Center Cite de Sevilla, Álvarez ha dicho que “me va a ver gente mayor, igual que gente joven, que se ríe, porque uso un lenguaje que es muy cercano a la juventud”.

Además, a sus 68 años, “visto de una manera que no corresponde a mi edad, no llevo traje, a no ser que vaya a un evento, no me visto como un funcionario o un político, sino como un joven, me muevo afortunadamente con soltura en el escenario, porque hago yoga, y cada día veo chavales de 30 años partiéndose el pecho de risa, y para mí es una satisfacción enorme”.

‘El Brujo’ ha reflexionado sobre los problemas de la sociedad actual, como el hecho de que España se enfrente de nuevo a unas elecciones generales, asegurando que “la actualidad de ahora no es distinta a la de hace cinco años, o hace cincuenta, cambian elementos de decorado, como que antes los policías vestían de gris y había un dictador, pero los seres humanos estamos siempre con la misma vaina”.

“Tengo un amigo que dice que todo el mundo va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío”, ha bromeado, reflexionado sobre la actualidad política, en un momento en que "hay una forma de vivir que potencia lo que está pasando, hay un ambiente de superficialidad, y los políticos que hay son una muestra de la sociedad, los votamos nosotros y son representativos”.

Para él, no ha cambiado tanto el panorama, “porque el Gobierno de González repitió tres legislaturas, y acabó como el rosario de la aurora, con escándalos, y ahora lo que ocurre es el ambiente que hay, de división, de esquizofrenia, de exasperación”.

“La actualidad siempre es actualidad, hay una parte de la actualidad que es como la moda, que nunca es la misma pero siempre se repite, y desde los griegos hasta ahora ha habido sinvergüenzas y gente honrada, políticos líderes y gente miserable, gente que ha buscado la trascendencia y el dinero”, y en ese contexto, “el teatro de los griegos conecta con las grandes preguntas: por qué el hombre actúa de una forma concreta, de dónde venimos y cosas así”.

“El problema que hay es que tenemos que sufrir para hacernos más sensibles”, ha recordado, citando que “la Europa del bienestar se crea porque hubo 40 millones de muertos, y después de la II Guerra Mundial hay una época que la gente decide fundamentar la vida desde otros valores”.

Sobre la obra que lleva el viernes al Cartuja Center Cite sevillano, ha dicho que es “un espectáculo en el que un cómico español explica al público la tragedia griega”, mediante un viaje por la cultura griega clásica y la hindú, basándose en ‘El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música’, de Nietzsche, y en ‘La muerte de la tragedia', de Steiner.

Álvarez ha mostrado su "fascinación por el arte de Esquilo como dramaturgo, porque es el primero de los tres grandes trágicos, con Sófocles y Eurípides”, pero destacando la importancia de la obra de Nietzsche, “que no es un libro científico, es filosófico, inspirado en el mundo de la tragedia, que conecta con un mundo de fuerza, de sacralidad, de espiritualidad”, en un trío en el que “Sófocles sería el intermedio, y Eurípides el más positivista, más racional”.

La obra fue estrenada el pasado mes de agosto en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, y en ella el actor se acompaña de música en directo de Javier Alejano.

‘El Brujo’ hace un repaso a la obra de Esquilo pasando por los mitos de Prometeo, Edipo, Prometeo o Dionisio, con los que hace sus particulares símiles con circunstancias y personajes de la actualidad.

Un espectáculo repleto de reflexiones vitales a través de un monólogo solista; la mirada de un cómico español sobre la tragedia griega.

Una conferencia-espectáculo que revela las raíces humanas de los conflictos dramáticos contada con el estilo propio de interpretación de ‘El Brujo’, que se inspira en el de aquellos rapsodas inscritos en el ámbito de la primitiva transmisión por vía oral de la poesía épica.