EFEAlejandría (Egipto)

El bajo presupuesto no está reñido con el buen cine: esta es una de las premisas sobre las que se ha edificado la 33 edición del Festival de Cine de Países Mediterráneos de Alejandría, que concluye hoy y en la que el cine español ha ocupado un lugar central.

Lejos de los fastos y las alfombras rojas por las que desfilan estrellas locales e internacionales en el Festival de El Cairo y también, con premios mucho más modestos de los que concedió hace un par de semanas el flamante Festival de Al Gouna, un lujoso complejo hotelero en el Mar Rojo, el certamen de Alejandría se enorgullece de su calidad.

"Hemos hecho una selección de gran calidad", dijo a Efe Sherif Awad, el director del festival, que a pesar de su modestia, es el segundo más longevo de Egipto y ha llegado a su 33 edición, centrada como siempre en la producción cinematográfica independiente de los países bañados por el mar Mediterráneo.

Awad explicó que en la selección de participantes intentó "darle mucha fuerza a películas de países con poca capacidad de producción de largometrajes" como es el caso de Malta o de Montenegro, para que compartan pantalla con cintas de países donde "hay una industria muy grande" como es el caso de Francia o España, país homenajeado en esta 33 edición.

Entre los quince candidatos inscritos en la sección oficial figuran dos largometrajes españoles, el primero de ellos "Madrid above the Moon", una comedia romántica de Miguel Santesmases, financiada por "crowfunding" o aportaciones particulares recaudadas a través de internet.

Santesmases, que participó en un coloquio organizado por el Instituto Cervantes, defendió el destierro de expresiones como "low cost", que remiten a algo "barato" o de "mala calidad" y que, según él, la falta de dinero no tiene por qué condicionar la calidad de una historia bien contada con unos pocos euros.

La otra cinta española en Alejandría es "Bajo la Rosa", una película de suspense que se apoya en la improvisación de los actores, dirigida por Josué Ramos y rodada en tan solo seis noches, que está protagonizada por Pedro Casablanc, actor que ha acudido a la ciudad egipcia.

El festival de Alejandría ha contado con el apoyo de varios consulados extranjeros y de entes como el Instituto Cervantes, que ha ayudado para traer al director Óscar Aibar, elegido presidente del jurado.

Aibar dijo a Efe que en el festival "te sorprende ver que los contenidos", los temas de las películas, "son muy comunes" entre las diferentes cinematografías de estos países europeos y árabes que tienen como nexo el mar Mediterráneo, lo que muestra que, "en realidad nos unen muchas cosas".

"Cada país tiene su conflicto, sus propias angustias, pero realmente somos mucho más parecidos de lo que creemos: italianos, franceses, croatas, montenegrinos, egipcios, tunecinos... y realmente es muy bonito encontrarte un festival que aúna todos esos países", comenta el director de cintas como "El Bosque" o "El Gran Velázquez".

En opinión de Aibar, la única "frontera" que hay en el cine se traza entre Hollywood y el resto de la producción mundial, en la que se pueden encontrar "unas sorpresas alucinantes" que le tocan "muy adentro" al espectador.

España, en este contexto, según Aibar, se está "abriendo" al cine Mediterráneo en los últimos quince años e invitó a continuar explorando esa "identidad común".

"Más allá de localismos, hay una historia que nos une a todos. Como la canción de Serrat, tendríamos que abrirnos a todos los puertos del Mediterráneo, no solo al tuyo propio. Es eso es lo que tiene España que aprender de eventos como este", comentó Aibar.

El festival de Alejandría, que ha llevado las proyecciones al público en varias salas, incluida una en su icónica biblioteca, también ha concedido un premio a la actriz española Aida Folch por su trayectoria profesional.

Folch, a pesar de que solo tiene 30 años, según ella misma comentó a Efe, lleva "media vida trabajando", y en su currículo sobresale la galardonada "El Artista y la Modelo", por la que fue nominada al Goya.