EFEBarcelona

El poder ancestral del demonio se enfrenta a las nuevas tecnologías de los exorcistas del siglo XXI en "Demonic", la última película de Neill Blomkamp, un director que rompió los esquemas de la ciencia ficción con "District 9" y ahora se sumerge en el género del terror, con menos maestría.

Aún así, la película que este miércoles ha presentado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges tiene aciertos destacables, como el uso de los últimos avances en fotogrametría para las escenas en las que la protagonista se introduce en el cerebro de su madre.

"Demonic" narra la historia de una mujer que entra en la mente de su madre en coma para despedirse de ella y descubre en su interior un mundo demoníaco.

Blomkamp, autor de películas de ciencia ficción como "Elysium" y "Chappie", ha reconocido que en esta ocasión se ha sumergido en el terror por razones económicas.

"Con la pandemia todo se paró -ha recordado el realizador sudafricano afincado en Canadá- y esta película la hemos financiado mi hermano y yo".

"Hasta ahora yo había trabajado con grandes estudios que tienen una idea y te llaman para que te impliques -ha explicado-, pero esta vez no fue así: primero reunimos el dinero y después buscamos una idea que se pudiera hacer con ese presupuesto".

La historia de una posesión demoníaca en la que parte de las escenas se recrean mediante realidad virtual "encajaba en el presupuesto", de manera que Blomkamp decidió desarrollarla.

El director también ha desvelado que el uso de la fotogrametría fue otra de las razones que le impulsó a embarcarse en el proyecto.

"Tenía muchas ganas de utilizar esta tecnología que ahora mismo está en sus inicios pero que con el tiempo, cuando tenga una mejor resolución, estoy seguro de que se empleará en las películas de Marvel o filmes como 'Avatar'", ha augurado.

El uso de la fotogrametría en el cine "todavía no está muy avanzado", según el director, por eso la estética de las escenas rodadas con ese sistema "es de película 'indie'", que es el que buscaba Blomkamp.

"Me gusta esta estética y encaja con el tipo de película de bajo presupuesto que hemos hecho", ha añadido el director, que está satisfecho del resultado, pero confiesa que le dio más trabajo del que esperaba.

"Tuvimos que utilizar 250 cámaras que rodeaban a la protagonista por todas partes para mostrarla desde diferentes ángulos y fue muy engorroso para el equipo técnico y para la actriz", ha desvelado.

El resultado son unos interesantes efectos visuales, muy alejados de los utilizados en otras películas que también juegan con la idea de entrar en la mente de los demás, como es el caso de "La célula", de Tarsem Singh, en la que Jennifer López entra en el cerebro de un asesino y se encuentra con un mundo preciosista.

"Me gusta Tarsem Singh en general y esta película en particular -ha dicho el director-, pero yo quería hacer algo diferente, tanto en la estética como en el contenido".

"El tema de mi película no es qué pasa cuando entras en la mente de otra persona, sino que se pregunta si te atreverías a meterte en la mente de una persona que está poseída", aclara.

El filme, que se ha proyectado esta mañana en Sitges, volverá a verse esta tarde en una sesión en la que Neill Blomkamp recogerá el Premio Máquina del Tiempo que le ha concedido el Festival.

"Es un premio a la trayectoria, por eso generalmente lo reciben personas con muchos años de carrera -ha explicado el director del certamen, Ángel Sala-, pero en esta ocasión hemos querido entregárselo a alguien más joven porque sus películas, aunque todavía son pocas, han logrado revolucionar el genero de la ciencia ficción".

Por Rosa Díaz