EFEParís

El escritor francés Yann Moix ha vuelto al foco de la polémica tras la publicación de su última novela, "Orléans", que ha suscitado una mediatizada batalla familiar por relatar de manera explícita episodios de maltrato supuestamente sufridos durante su infancia.

De 51 años y originario de Orléans, ciudad que da título a su nueva obra, Moix ya había desatado la indignación hace unos meses en Francia tras realizar unas controvertidas declaraciones en las que afirmaba que era "incapaz de amar a una mujer de 50 años" porque las encuentra "demasiado viejas".

Las redes sociales y destacadas periodistas y escritoras se echaron entonces en contra de un literato vilipendiado ahora por su propia familia.

"Mi padre me cogió del pelo (...) y me estampó la cabeza contra el ventanal acristalado. Ensangrentado, cubierto de heridas, tumbado sobre el césped fangoso, empapado por la lluvia, hice ver que me había desmayado". Así describe el autor en "Orléans" uno de los supuestos maltratos.

Sin embargo, tanto su padre como su hermano, cuatro años menor y también escritor, han negado su relato de niño mártir en sendas cartas publicadas en diarios franceses que cuestionan la veracidad de su autobiografía.

Su padre, José Moix, de origen catalán, reconoce en el semanario "Le Nouvel Observateur" algunos "castigos merecidos", pero ninguno de los maltratos citados por Moix en ese libro publicado la semana pasada.

Las sanciones, según él, eran fruto de la violencia con la que Moix trataba a su hermano pequeño, Alexandre, al que vio desde su nacimiento como un usurpador y al que "siempre quiso eliminar, a veces de manera física".

Y aunque califica el libro de "magnífico", reprocha al autor haber clasificado una novela de "pura ficción" como autobiográfica.

Alexandre, que no aparece en "Orléans", ha asegurado por su parte en el diario "Le Parisien" que durante veinte años sufrió por parte de Moix las mismas palizas y humillaciones que éste narra en el libro.

Añadiendo más leña al fuego, le acusa de haber mediado para impedir que publicara sus obras y lo describe como "maquiavélico, cínico y neurótico", además de condenar el uso que según él está haciendo del sufrimiento infantil "con fines comerciales".

En medio de este sonado conflicto familiar, el diario francés "L'Express" publicó este lunes una información que contribuye a engrosar la polémica figura de Moix: a sus 21 años, el escritor colaboró en la revista antisemita y negacionista "Ushoahia".

Según él mismo, se limitaba a ilustrar esa publicación, pero "L'Express" confirmó que también participó en la redacción de textos negacionistas.

"Escribía, dibujaba, producía mierda. Esos textos y dibujos son antisemitas, pero yo no lo soy. El hombre que soy hoy se avergüenza", declaró Moix a "Libération" admitiendo finalmente su autoría.

Añadió haberse deshecho de aquella imagen antisemita siendo "intelectualmente curioso" y haberse convertido "en el mayor defensor del judaísmo".

Moix saltó a la fama inicialmente por sus dotes literarias, que en 1996 le valieron un Goncourt, el mayor reconocimiento literario en Francia, con su primera novela, "Jubilations vers le ciel", y un Renaudot en 2013 por "Naissance". En "Panthéon", publicado en 2008, ya mencionó su pasado como niño maltratado.

La polémica, sin embargo, parece jugar a su favor. Tal y como le ha recriminado su hermano, ha sido una excelente herramienta de marketing: "Orléans" ya prepara su tercera edición en tan solo una semana.

Claudia Zapater