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El artista Eduardo Arroyo tenía "verdadera emoción" por estar en el Real Jardín Botánico de Madrid y tres meses después de su muerte así ha sido gracias a la exposición "Eduardo Arroyo. El Buque Fantasma", una muestra donde se puede contemplar su última obra, la que finalizó el pasado 14 de agosto.

"Lo pintó de noche, cuando se encontraba mal y ya no tenía fuerzas, aunque él no se daba cuenta, se levantaba, pintaba y lo terminó, como él quería", ha recordado hoy su viuda, Isabel Azcárate, durante la presentación de esta exposición que se podrá visitar desde mañana al 17 de marzo en el Pabellón Villanueva del Botánico.

Se refiere Azcárate al lienzo que da nombre a esta exposición coproducida por La Fábrica junto a la Fundación Enaire y que reúne 38 obras entre escultura y pintura producidas por este artista madrileño (1937-2018) Premio nacional de Artes Plásticas 1982 y nombrado por el Gobierno francés Caballero de las Artes y de las Letras, país al que se exilió en 1958 hasta la llegada de la democracia a España.

Aunque la muerte le llegó cuando aún "quería seguir viviendo", cuenta su viuda, su espíritu está presente en esta muestra ya que detrás de cada obra está este pintor, escritor y escultor que se fue con la satisfacción de "haber dicho y hecho todo lo que quería".

Y así fue como entre junio y agosto de 2018 dio vida en su taller de Robles de Laciana (León) a "El Buque Fantasma", este último gran último lienzo (200 x 300 cm) inspirado en la famosa leyenda del marinero maldito recreada en la música de Richard Wagner en la ópera "Tristán e Isolda".

Se trata de un cuadro con un gran submarino marrón de ruedas naranjas flanqueado por dos caballitos de mar rojos y con un fondo repleto de máscaras de "Fantomas", el personaje literario creado por Marcel Allain.

"Siempre le gustó disfrazarse, le divertía taparse, estar y no estar", explica su viuda el motivo de la representación de las máscaras no sólo en este lienzo, sino en tras pinturas expuestas en la muestra donde se pueden ver algunas de sus referencias literarias (Dorian Gray, Moby Dick o Don Juan Tenorio).

Comisariada por Fabienne Di Rocco, esta exposición situada donde el propio artista quería (organizó la muestra antes de su muerte) pone el broche final a una trilogía expositiva que empezó en 2017 en la Fundación Maeght de Saint-Paul-de-Vence (Francia) y continuó en 2018 en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Durante la presentación de la muestra Di Rocco -uno de los tres herederos de Arroyo junto a su viuda y su hijo- ha contado también que el pintor dejó tras su muerte dos obras "inacabadas": "Tres visitadoras en la cocina de Ágatha Christie" y "La bella y la bestia".

En el primero de ellos el lienzo cuenta solo con el retrato de la escritora y en el segundo solo con la cabeza de Lenin (estaba proyectado que también estuvieran Stalin, Mao y Marx). Dos lienzos cuyo final aún desconoce la familia, quien, según la viuda, sí que tiene la intención de poner en marcha la biblioteca que no pudo ver finalizada en su casa familiar de Robles de Laciana (León).

Un lugar que acogerá toda su colección bibliográfica y que se unirá a otro deseo: el de "mantener" los estudios que poseía tanto en esta localidad leonesa como en Madrid.

Eso sí, ha matizado, tal y como deseaba el propio Arroyo, no se creará ninguna fundación con su nombre: "él no quería fundación, lo único que nos dijo era que guardáramos sus cuadros y su biblioteca ...Somos tres herederos y tenemos la idea fundamental de que su obra vaya para arriba".

En este sentido, según ha adelantado también el secretario de Estado de Fomento y presidente de la Fundación Enaire, Pedro Saura, con esta exposición arrancará en 2020 la actividad del futuro centro cultural Las Naves de Gamazo de Santander.

La exposición se completa con la proyección de la película "Arroyo. Exposición individual", producida en 2011 y donde el artista realiza un extenso y apasionante monólogo de 24 horas de duración; así como con un la edición del libro "Eduardo Arroyo. El Buque Fantasma", que contiene 41 imágenes y dos textos de Fabienne Di Rocco y el escritor Julio Llamazares.