EFESevilla

El fado, que dicen que nació en la gente del mar portuguesa en la primera mitad del siglo XIX, se puede interpretar y disfrutar allá donde hay una voz y una guitarra, o dos, como esta noche ha irrumpido la voz de Cuca Roseta, en plena madurez para que la música de su país suene en el centro de Sevilla.

Fados en la voz de la nacida como Maria Isabel Rebelo de Couto Cruz Roseta, que, como ella misma ha recordado en ‘Las Noches Icónicas del Colón’, se dio a conocer, en buena parte, gracias a que Carlos Saura contó con ella en 2007 para formar parte del elenco de su película ‘Fados’.

En su voz han sonado esos fados de los que se tiene constancia documental desde 1838, inspirados en la soledad del pescador en mitad del mar, con frases como “Eu sei, meu amor, Que nem chegaste a partir - Yo lo sé, mi amor, que ni siquiera te fuiste”, canciones de todas las comarcas de Portugal, con el sonido de una voz que, “en portiñol, porque mi español no es muy bueno”, ha ido explicando al público los secretos de sus canciones.

No es casualidad que ese fado en concreto se llamase ‘Barco negro’, y que, como todos, hable “de quien ha partido, como un poema cantado, música para decir la verdad del corazón”, como la define la artista, que se para a contar, por ejemplo, que “el Alentejo -comarca situada en paralelo a Extremadura- tiene una forma de cantar diferente, muy especial”.

Eran dos los guitarristas que la acompañaban, Sandro Costa y Francisco Sales -el primero, a la guitarra portuguesa, que en un momento de la noche han sido tres, cuando, invitado por la fadista, ha subido al escenario Daniel Casares, poniendo un punto flamenco a una noche que ha ido creciendo en intensidad según iban sonando los fados.

Las ‘Lágrimas negras’ han sonado en la voz de “una fadista flamenca”, casi como epílogo de la noche, concebida como una experiencia de música, gastronomía, arquitectura, interiorismo e historia en el edificio del Hotel Colón de Gran Meliá de Sevilla.

El festival tuvo su puesta de largo el pasado mes de febrero con el concierto de Mayte Martín (distinguida con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes); le siguió marzo y la unión entre el jazz y el flamenco, representados con el flautista y saxofonista Jorge Pardo y el guitarrista Daniel Casares, y culminaba el pasado abril con la espectacular voz de la cantaora onubense Argentina.

Ahora, llegaba una nueva oportunidad de disfrutar de la música y la ciudad de Sevilla de una manera diferente y exquisita con una mujer que ha plasmado un estilo musical único, con un repertorio basado en composiciones propias y clásicos del fado que la han llevado al reconocimiento artístico, y del público, en el que se encuentra.

La fadista, que ha publicado siete discos - con la firma de los productores más prestigiosos del mundo -, tiene una carrera de enorme éxito y reconocimiento, y está definida como una de las voces más importantes de la nueva generación del fado.

Roseta experimenta con el género y se adentra de forma pionera en nuevos territorios, como demuestra su nuevo proyecto colaborativo con Daniel Casares, y su último álbum “Meu”, marca un antes y un después en la historia musical del fado, al ser ella quien compone sus propios temas, algo sin precedentes en su género.

Ahora, el festival espera su cierre con la cita de junio, la que llevará al mismo escenario al cantante gaditano Javier Ruibal, igualmente en el escenario de la biblioteca del hotel sevillano convertida en una sala íntima de conciertos. Fermín Cabanillas