EFECórdoba

La 39 edición del Festival de la Guitarra de Córdoba ha arrancado de manera picante y sabrosa, con un cante de este a oeste y de oriente a occidente, protagonizado por dos mujeres bandera, a cada cual más diferente: la cantante Lila Downs y la bailaora Eva Yerbabuena.

La cantante Mexicana fue la que cerró la primera jornada del festival. Lo hizo ante cerca de 800 personas que a duras penas aguantaron sentados dos canciones -las dos primeras, de hecho- en un Teatro de La Axerquía que registraba una noche fresca, perfecta para el torrente tropical de la compositora azteca.

Downs (Oaxaca, México, 1968) llegaba con su último disco debajo del brazo, titulado ‘Al Chile’, casi como una amenaza de sonido picante y sabroso, cosa que tardó poco en confirmarse y transformarse en un guiso de palos latinoamericanos que iban de la Amazonia a la Patagonia, de Venezuela a Colombia y de Sinaloa a Puerto Escondido.

No todo fue fiesta, pero casi, porque cayeron algunas rancheras, algo habitual en el repertorio de la cantante mexicana, a la que a menudo se compara con Chavela Vargas, con la que comparte la gravedad de una voz que exhibe la pena y la alegría como si fueran dos hermanas siamesas cargadas de tequila y mezcal, respectivamente.

En este registro, exhibió su potente capacidad vocal con una ranchera tan fresca como ‘Dear Someone’ (la canción que ha firmado hace poco con Norah Jones, y cuya parte ha ejecutado la propia cantante mexicana en un registro jazzero del que ha salido vivísima y casi sin despeinarse), y algún bolero prestado, como su pulcrísima versión de ‘Llorona’.

No fue la única versión, pues también cayó su visión jamaicana y ‘dub’ del ‘Clandestino’ de Manu Chao, una canción que, aclaró al inicio, sigue hoy igual de vigente que cuando la escribió el artista hispanofrancés, y que regó la cantante mejicana, apuntando a Donald Trump, al que le recordó que “los centros de detención son lo ilegal”.

Pero la tónica habitual fue la del sabor cumbiero, la chicha y la cumbia, ese sonido que está conquistando el mundo bocado a bocado y en el que México siempre aporta personalidad propia, con ejemplos como Downs y su productor Camilo Lara (Instituto Mejicano del Sonido) como buen ejemplo de salud creativa.

Y lo que en el estudio es creatividad, en el escenario es verbena, gracias a Lila Downs y a su banda, formada por Yayo Serka (batería), Nikki Campbell (percusión), Josh Deutsch (trompeta), George Sáenz (trombón, acordeón), Sinuhe Padilla (jarana, guitarra), Rafael Gómez (guitarra) y Luis Guzmán (bajo).

Todos ellos han sonado compactos, sin fisuras, picantes y vivos incluso cuando lo que se lloraba es a la muerte: sonaba México.

Un poco antes, en el Gran Teatro, sonaba oriente en los pies y las manos de Eva Yerbabuena, bailaora y coreógrafa imprescindible en la escena del flamenco de nuestro tiempo, y ama de llaves oficial de la 39 edición del Festival de la Guitarra de Córdoba.

Ante un Gran Teatro lleno, Yerbabuena presentaba su último trabajo, ‘Cuentos de Azúcar’, un viaje escénico que utiliza el cante, la música y el baile para introducir al espectador en las tradiciones sonoras de una isla japonesa, y un espectáculo que esta gran dama de la danza ha creado junto a Paco Jarana, compositor, y Anna Sato, cantante de shima-uti - música tradicional de Amamil, una isla japonesa al sur de Japón.

Juan Miguel Velasco