EFEBarcelona

El Festival Sónar, que mañana inaugura su edición 23, tiene un impacto económico sobre el PIB de Barcelona de 124 millones, de los que 75 son atribuibles al certamen y el resto a la actividad paralela, musical y cultural, según un estudio realizado por la organización.

Sónar es un imán para los amantes de la música electrónica de todo el planeta, pero no sólo por la programación propia del festival, sino por los carteles "alternativos" que durante estos días ofrecen las principales salas y clubes de Barcelona.

La oferta musical dirigida a la pista de baile durante estos días de junio en Barcelona es directamente inabarcable, ya que además del cartel del festival la programación de lo que se podría calificar como "off Sónar" supera las expectativas del más exigente "connaisseur" (entendido).

Versus es la marca con la que se presenta el club Nitsa Apolo en las jornadas que coinciden con Sónar, y ofrece en sus dos salas un cartel de tres días con nombres como Joy Orbison y Martyn (mañana 16 de junio); Michael Mayer, Rebolledo y The Field (viernes 17 de junio) o Scuba y Slam (sábado 18 de junio), entre otros.

Uno de los espacios sagrados de la electrónica de baile de la capital catalana, el Razzmatazz de Poblenou, pone toda la carne en el asador con una programación desbordante con varios eventos que traen consigo una treintena de artistas, entre ellos Dave Clarke y Roman Flügel (jueves 16), Damian Lazarus y Auntie Flo (viernes 17) o Simian Mobile Disco y Maurice Fulton (sábado 18).

Por los escenarios y cabinas de las sala de La Terrazza, en el recinto del Poble Espanyol, pasará por su parte otra larga nómina de artistas: Ellen Allien, Miss Kittin, Steve Bug o Ralph Lawson, por citar sólo algunos.

Además, son muchas las marcas relacionadas con el ocio nocturno y la moda las que aprovechan el tirón del Sónar para organizar fiestas privadas en torno a la música de baile electrónica que sirven como aperitivo al Sónar o para aquellos que por cuestiones económicas no se pueden permitir pagar las entradas del festival.

O, por ejemplo, esta tarde Richie Hawtin ofrece un dj-set de tres horas gratis en la playa de Badalona.

Enric Palau, uno de los tres directores del Sónar, explica a Efe que hay festivales internacionales como los de Edimburgo o Avinyó, que se convierten en "eventos icónicos" que en sus sucesivas ediciones han ayudado a generar una programación paralela de la que se beneficia el conjunto de la actividad cultural de las ciudades que los acogen.

"Esto ha pasado con el Sónar, es un referente. Había artistas que pinchaban o actuaban en el Sónar un año y al siguiente querían volver, pero como no todos pueden repetir optaban por actuar o pinchar en otros locales de la ciudad, aunque no fuera en el cartel del Sónar; esto al final confiere una semana muy potente para Barcelona", añade.