EFENueva York

El Frick Museum de Nueva York, con una extensa colección de arte clásico y pinturas de los grandes maestros, se prepara para emerger de la pandemia, pero no en la elegante mansión de principios del siglo XX que ha sido su sede hasta ahora, sino en un tosco y moderno edificio de Madison Avenue que contrasta con los cuadros.

"El Frick Madison ofrece la oportunidad extraordinaria de ver nuestra colección bajo una luz completamente distinta", explicó este jueves el director de la institución, Ian Wardropper, en una presentación digital del nuevo proyecto, que se abrirá al público el 18 de marzo.

"El hogar temporal de la colección Frick va a ser por supuesto muy diferente (...) de lo que era en la mansión de la calle 71", insistió, por su parte, el subdirector y comisario del museo Xavier Salomon, quien aseguró que las piezas estarán en el icónico edificio Breuer "un par de años".

"Nos hemos mudado durante unos años a un edificio de arquitectura brutalista de los años 60, que por sí solo es una obra maestra de arquitectura moderna", agregó.

Y es que la mansión del Frick, edificada en 1912 siguiendo el estilo de las construcciones de Estados Unidos de la edad dorada y de aspecto palaciego y grandioso, necesita ponerse al día.

Según el museo, un equipo de prestigiosos arquitectos se dedicará a adecuar las salas de la segunda planta al público, mejorar las instalaciones educativas, renovar los jardines o modernizar el acceso para personas con discapacidad, aunque el aspecto de la distinguida mansión seguirá siendo el mismo.

En el nuevo hogar, el Frick Madison, los expertos han "deconstruido" la colección de arte, que se ha multiplicado por dos desde su creación en 1920 por Helen Clay Frick y que incluye piezas de Goya, Rembrand, Velázquez, Turner, Vermeer o Van Dyke.

Sus tres pisos han quedado divididos siguiendo las distintas escuelas y cronológicamente, de tal manera que la segunda planta se centra en cuadros de la zona al norte de los Alpes (Países Bajos y Alemania) para mostrar el conocido como "Renacimiento de Flandes".

El tercer piso estará dedicado a piezas italianas y españolas con obras maestras de Tiziano, Bronzino y Paolo Veronese, así como Velázquez, Murillo, El Greco o Goya.

La cuarta planta, de doble altura, contará con arte de Francia y el Reino Unido, así como con muebles, porcelana y escultura.

El Frick ha aprovechado el aspecto sobrio del edificio Breuer -diseñado por el arquitecto del movimiento Bauhaus Marcel Breuer y completado en 1966- para convertir a las obras de arte en las protagonistas absolutas.

Además, como cuenta con tres pisos, se puede exhibir solo un puñado de obras en cada uno de los habitáculos de las tres plantas.

"Nos decidimos por algo muy minimalista, un aspecto algo espartano, y nunca te vas a encontrar en salas con muchas obras (...) Esto está diseñado para que te pierdas en las obras de arte y las admires de una manera diferente", dijo Salomón.

"Lo que esperamos principalmente es que la gente salga del Frick Madison reconsiderando las obras que ya conocen y aman y descubriendo nuevas piezas", manifestó.