EFEValladolid

El humanismo de lo cotidiano que imprimió el fotógrafo francés Willy Ronis a sus imágenes se pone al descubierto por primera vez en España en la muestra que desde hoy acoge el Museo Patio Herreriano de Valladolid.

Ronis (1910-2009) es un referente de la fotografía humanista europea que, a través de las imágenes que captó con su cámara, hizo de lo ordinario, de lo cotidiano, algo extraordinario, reflejando momentos que hablan de emociones y de la propia vida.

El Museo Patio Herreriano acoge desde hoy una exposición de 80 fotografías del autor galo, que se exhibe por primera vez en España, y que forma parte de una amplia colección de más de 100.000 negativos, 20.000 copias y 2.000 libros, que preserva la Mediateca de la Arquitectura del patrimonio, tras ceder sus archivos al Estado en 1983.

La muestra se articula en siete apartados: "Juventud y compromiso"; "París", "Industria y movimientos sociales"; "Extranjero"; "Familia e Intimidad", "Desnudos" y "Francia", pero en todos ellos quiso mezclar lo personal y lo profesional, lo que evidencia su implicación en cada trabajo.

A través de sus fotografías se puede conocer la figura de Willy Ronis, un autor que no reniega de sus creencias ni de su amor por su país y por la familia, ni de sus preferencias políticas, lo que queda patente en la multitud de escenas que retrató de manifestaciones, huelgas y jornadas de trabajo.

El comisario de la exposición, Matthieu Rivallin, ha destacado hoy en rueda de prensa, la "solidaridad y el compromiso" de Ronis con las causas sociales, sobre todo con las relacionadas con los movimientos sindicales, tras adherirse al Partido Comunista, pero desde su mirada poética y optimista.

De hecho, se puede decir que hubo un antes y un después en la trayectoria de este importante fotógrafo francés, al tener que huir al sur de Francia durante la Segunda Guerra Mundial por ser judío y aparcar su profesión durante varios años, hasta que pudo vivir en libertad una vez acabó el conflicto.

Con sus imágenes pretendía transmitir, al igual que el resto de fotógrafos humanistas del siglo XX como Doisneau, Izis, o Sabine Weiss, un halo de esperanza, de confianza en la capacidad del pueblo francés para levantarse después de la caída, con trabajos en los que aunó humor con poesía y una pizca de nostalgia.

Así, la muestra ofrece obras de Ronis desde 1934 hasta 1994, con esa capacidad de denuncia social ante las injusticias, pero también con su amor por la vida, por el día a día de las personas, por la belleza de lo ordinario que plasma en momentos eternos y llenos de emoción.