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Hartos de considerarse "invisibles" para el Gobierno y las CC.AA., sobre todo tras el inicio de la pandemia de COVID-19, miles de representantes del sector de los espectáculos en vivo y los eventos se han plantado este jueves en más de una veintena de ciudades españolas para exigir medidas ante su situación agónica.

Bajo el lema "Alerta roja / Hacemos eventos" y tras meses de parálisis y cierre forzoso de muchos de sus locales por las restricciones sanitarias, los manifestantes han pedido que se les reconozca como parte de los principales afectados y por tanto prioritarios de atención, así como la "reactivación inmediata de las agendas culturales y de eventos de las administraciones públicas".

Con más de 25.000 personas movilizadas según cifras de la organización, la lista de ciudades que se han unido a este clamor la han integrado Alicante, Albacete, Badajoz, Barcelona, Bilbao, Córdoba, Girona, Granada, Ibiza, Las Palmas de Gran Canaria, Lleida, Logroño, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Palma, Pamplona, Santiago, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza.

Ya fuese en la Plaza del Obradoiro y la Plaza de España hispalense o ante el Teatro Principal valenciano y el Parlamento navarro iluminados de rojo, unas 400 personas en cada caso -el máximo permitido debido a la pandemia- han vestido de negro riguroso para velar los típicos baúles de equipo técnico o "flightcases", convertidos a ratos en ataúdes, a ratos en tambores con los que se han hecho oír.

La más tardía de todas ellas ha sido la acaecida en Madrid en una lluviosa tarde de verano, metáfora ideal para esta industria que se ha visto sumida súbitamente en una de sus peores crisis cuando venía de un contexto general de crecimiento y cifras récord (en 2019, por ejemplo, la música en vivo en España generó 382 millones de euros según APM) y que ahora espera pérdidas superiores a los 600 millones de euros.

"El ministro Uribes dijo que no dejaría a nadie atrás, pero lo ha hecho. Muchos de los trabajadores que están aquí llevan 7 meses sin cobrar ni un duro ni ningún tipo de prestación; ellos fueron los que iniciaron esto en marzo y se ha forjado una unidad que ha sido algo inédito en el mundo de la cultura de este país", ha destacado Ana Alonso, portavoz de #AlertaRoja ante la respuesta de hoy.

Preocupado por "visibilizar un sector desconocido para gran parte de la población y el propio ministerio de Cultura", entre los asistentes estaba Marcos Ayuken, de Ayuken Management, cuya empresa con 15 años de experiencia ha pasado de cuatro trabajadores a poco más que él mismo tras perder el 93% de su facturación anual.

Allí se ha podido escuchar también el caso de The Wild Tour, empresa puntera de logística y transporte, que antes de la pandemia tenía cada fin de semana unos 50 vehículos en movimiento por toda España para espectáculos. "Ahora solo tenemos 3 conductores en activo y menos mal que han salido algunos conciertos", ha comentado a Efe uno de sus responsables, José Ángel Rodríguez.

Con inicio en la Plaza de Oriente, frente al Palacio y el Teatro Real, la marcha de la capital española se ha puesto en movimiento a través de la calle Mayor, con los participantes empujando sus cajas de manera perfectamente ordenada y entre aplausos de los congregados camino de la Puerta del Sol, donde se ha procedido a la lectura del manifiesto.

"Estoy aquí aunque no me veis, porque soy una más de las personas invisibles, invisibles para las administraciones públicas. Desde el inicio de la pandemia no hemos podido trabajar y, aunque hemos implantado en tiempo récord todas las medidas de seguridad y no ha habido hasta el día de hoy ningún brote confirmado en nuestro sector, se nos ha dejado atrás", ha denunciado una voz oculta.

Los convocantes han subrayado que se encuentran "en una situación límite que, de no paliarse, supondrá la ruina de miles de familias" y empresas, toda vez que esta industria tiene un impacto directo estimado en el tejido económico del 3,8 % del PIB español y es creadora de 700.000 puestos de trabajo relacionados.

Por todo ello se ha instado al Gobierno a "tomar medidas urgentes en las próximas semanas para garantizar la supervivencia del sector" y a la formación de "una gran mesa de trabajo" transversal donde se siente no solo Cultura, sino también Haciendo y Trabajo, y se establezca "la negociación de un convenio colectivo de ámbito nacional".

Entre las medidas propuestas, además del reconocimiento del sector como especialmente perjudicado y la reactivación de las agendas culturales públicas, se ha solicitado la recuperación de los ERTE por fuerza mayor total con exención del 100% de las cotizaciones en seguridad social para las empresas.

También se han pedido medidas para sus trabajadores hasta que haya una recuperación del 100% de los aforos, tanto los autónomos (véase la prórroga de la prestación especial por cese de actividad) como los que lo hacen por cuenta ajena (que no vean consumido su derecho a prestaciones).

Las manifestaciones de este jueves, que se suman a un movimiento internacional llamado "RED ALERT / WE MAKE EVENTS" que arrancó en Reino Unido, es el acto simbólico más evidente y manifiesto contra la gestión cultural del Gobierno y las CC.AA. desde que se declaró la pandemia, pero no el último ni el primero de ellos.

De hecho, en los últimos días el colectivo PSDC (Plataformas de Salas de Conciertos, formado por más de una decena de asociaciones de toda España) dirigió una carta al ministro José Manuel Rodríguez Uribes para exigirle la reapertura de este tipo de locales por el agravio comparativo con otros negocios.

En la misma, además, se denunciaba la estigmatización que suponía para ellos la campaña en redes sociales "Esto no es un juego", en la que una imagen de una sesión de baile o de jóvenes en un concierto llevaba a otra de una paciente en una UCI.