EFESan Sebastián

El centro cultural Koldo Mitxelena de San Sebastián acogerá la exposición "Vivir pintando, pintar viviendo", una retrospectiva de la artista irundarra Menchu Gal (1919-2008) por el centenario de su nacimiento, desde el 17 de julio al 28 de septiembre.

La muestra, que constará de una segunda parte que se llevará a cabo a partir de septiembre en la Fundación Menchu Gal de Irun, ha sido presentada este lunes en una rueda de prensa a la que han acudido el diputado de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Denis Itxaso, y el comisario de la exposición, Edorta Kortadi.

La sala Ganbara del Koldo Mitxelena contiene 23 obras de la artista, la mayoría de ellas desconocidas, en las que se puede apreciar su influencia cubista, expresionista y fauvista dentro de los tres ejes en los que se estructuró su obra: el paisaje y, en menor medida, el retrato y los bodegones.

Los cuadros expuestos provienen de distintos museos (el Museo Reina Sofía de Madrid, el Museo Bellas Artes de Bilbao y el Museo San Telmo de San Sebastián), fundaciones (Fundación Telefónica de Madrid, Fundación Menchu Gal) e instituciones (Diputación Foral de Gipuzkoa, Ayuntamiento de Irun, Kutxa Bank).

Itxaso ha afirmado que esta exposición es "importante" porque "seguramente sea la última que acojan" en el centro cultural antes de que, a finales de este año, den comienzo las obras que se prolongarán en torno a dos años y medio.

Menchu Gal, "una de las pintoras más significativas del siglo XX junto a María Blanchard, Carmen Laffont o Maruja Mallo", "pintaba como respiraba, de manera profunda, lúcida, rápida", ha señalado Kortadi, que ha descrito la obra de la artista como "moderna, vitalista, fuerte, temperamental y colorista".

Gal se inició joven en la pintura, en los años 30, de la mano de su primer maestro Gaspar Montes Iturrioz, antes de irse a estudiar a París y de pertenecer a la Escuela de Vallecas; "la pintura lo fue todo para ella", según el comisario que ha reivindicado la figura de la irundarra como una de las más "significativas" de las Vanguardias del País Vasco.

La artista, reconocida por numerosos premios entre los que destacan el Premio Nacional de Pintura de 1959 -el primero concedido a una mujer- y la Medalla de Oro de la Diputación Foral de Gipuzkoa de 2005, "dudó del valor de su obra hasta el último momento de su vida", a pesar de que a día de hoy sus cuadros decoran paredes "de la Moncloa y la Lehendakaritza" como muestra de la "reivindicación de las mujeres pintoras", ha señalado Kortadi.

Menchu Gal "no hacía bocetos previos, se lanzaba sin redes ni cuerdas al vacío" y quería que "sus cuadros se quedaran en el País Vasco", aunque actualmente hay muchas de sus obras repartidas en museos y fundaciones de Europa y América.