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El libro de texto volvió a lastrar las cifras de facturación del sector editorial en 2018, año que fue bueno para la industria del libro en general pero "muy malo" para la relacionada con la enseñanza, según el presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Miguel Barrero.

Aunque los datos concretos de facturación del sector español del libro de 2017 no se conocerán hasta mediados de año, los responsables de la FGEE auguran unas cifras similares a las del ejercicio anterior, en el que las ventas de libros de texto bajaron un 3 % frente al crecimiento de los libros de literatura, humanidades o de divulgación, que experimentaron un incremento de ventas de un 2 %.

En una entrevista con Efe, Barrero, elegido hace poco más de un mes presidente de los editores españoles, considera que el libro de texto, que representa el 34 por ciento de la facturación total de la industria del libro, no se renueva y se ha convertido "en una medida de carácter populista".

"Los editores no estamos en contra de los sistemas de gratuidad pero sí contra el préstamo de libros usados, que es lo que está funcionando en las comunidades autónomas", sostiene el responsable de los editores.

Cuando hablan las Administraciones sobre la gratuidad, "parece que los niños reciben todos los años una mochila con libros nuevos a estrenar para el curso y no, lo que reciben son libros usados" que llegan a tener hasta ocho años de utilización, asegura Barrero, que defiende el establecimiento de un sistema de libros de texto en propiedad con un criterio de renta.

De esa forma, las rentas bajas dispondrían todos los años de libros de texto gratuitos, sostienen tanto Barrero como el director ejecutivo de la FGEE, Antonio María Ávila, que defienden que no se trata de un material de consulta, sino de una herramienta en torno a la que se articulan el 80 por ciento de las clases en los colegios.

La dinámica existente alrededor de los libros de texto ha puesto en una situación "muy delicada" a las librerías de proximidad, han destacado los responsables de la FGEE.

La piratería es otro de los lastres que arrastra el sector editorial, en un país donde el 79 por ciento de los libros digitales leídos en el último año se obtuvieron sin pagar, según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros.

"España tiene estructuralmente un comportamiento pirata en el ADN de gran parte de la población", recalca Barrero, para quien es necesaria una agilización en los procedimientos de cierre de páginas que permiten la descarga gratuita de libros electrónicos, que en la actualidad suponen solo un 5 por ciento del total de la facturación del sector.

Porque -sostiene-, además de poner en valor la lectura, es necesario que la sociedad sea consciente del necesario respeto a la creación y a la propiedad intelectual.

Los editores destacan también la necesidad de que se pongan en marcha cuanto antes la reducción del IVA del 21 al 4 por ciento en los libros electrónicos, medida prevista en el proyecto de presupuestos generales del Estado que han sido rechazados.