EFEBarcelona

El Liceu estrena el 2 de febrero una nueva producción, "La cuina de Rossini", con dirección escénica de David Selvas y musical de Andreu Gallén, con la que busca atraer la ópera a los niños, sin olvidar cuestiones como los hábitos alimentarios saludables o el comercio de proximidad.

En palabras de Selvas, se trata de que los más jóvenes se entusiasmen con proyectos como el que dirige, en el que hay "una apuesta por la excelencia" y las ganas de "crear el nuevo público del mañana, algo que cada vez -señala el director- nos tenemos que meter más en la cabeza".

Encargo de El Petit Liceu, que se podrá ver en febrero y el próximo mes de abril en la Sala Gran, la intención, según el director artístico del coliseo de la Rambla, Víctor García de Gomar, es ofrecer "unas experiencias enriquecedoras que despierten la curiosidad, emocionen y hagan disfrutar a los más pequeños de la ópera".

Los gestores del centro creen que en Rossini "coinciden algunos elementos importantes", aunque García de Gomar ha reconocido que las prácticas alimentarias que propone el italiano son "nefastas", con lo que en este viaje de creación de una nueva ópera han contado con el asesoramiento de Carme Ruscalleda y la Fundación Pau Gasol, además de con el acompañamiento de la Fundación Conservatorio Liceu y la Fundación Música Ferrer-Salat.

Tras repasar y escuchar David Selvas y Andreu Gallén todas las óperas de Rossini, empezaron a principios del año pasado a poner hilo en la aguja de este proyecto, en el que un total de diecisiete personas suben al escenario, siete cantantes y diez músicos, los primeros a partir de una selección, y los segundos, estudiantes o alumnos del Conservatorio del Liceu, el Ensemble Conservatori Liceu.

El argumento, que nace de mezclar diferentes obras y personajes de Rossini, cuenta con dos jóvenes protagonistas, Ross (Toni Viñals), muy aficionado a la ópera, e Isabella (Neus Pàmies), cuya ilusión es poder montar un restaurante de cocina creativa y de proximidad, lo que no le resultará fácil porque el malo de la historia, Basili (Xavi Fernández), no se lo pondrá fácil.

Los otros personajes de esta obra en catalán son Rossini (Frederico de Oliveiras), Cenerentola (Mar Esteve), Fiorello (Joan Garcia Gomà) y Guillem Tell (José Manuel Guinot).

Los músicos son Neus Navarrete, Pol Coronado, Elena Lasheras, Violeta Albert, Enric Bassacoma, Josep Portella, Clara Soler, Marc Anguera, Albert Muñoz y el mismo Andreu Gallén, al piano.

Tanto Selvas como Gallén han tenido en cuenta que los pequeños de hoy están muy acostumbrados a las series televisivas o a los videojuegos, por lo que han trabajado mucho el "ritmo" del espectáculo, de hora y ocho minutos de duración, queriendo conectar a los niños con la música "desde el principio para que la sientan suya".

Por otra parte, Selvas no ha escondido que muchas de las óperas de Rossini son hoy "sexistas, racistas", por lo que inciden en su aspecto "trasnochado" a través de una batuta que tiene mucho peso en la obra.

Gallén piensa que con "La cuina de Rossini" pueden conseguir que haya quien salga y tenga ganas de buscar en Spotify una selección de músicas del italiano, después de que en algunos momentos sean "muy respetuosos con el repertorio original y con lo que se dice en las piezas", mientras que en otros no han respetado "ni sus argumentos ni su texto".

Con una inversión por parte del Liceu de unos 150.000 euros, la ópera, para niños a partir de seis años, estará un mínimo de tres años en cartel, aunque no se descarta que se amplíe este plazo como ha ocurrido con anteriores producciones dirigidas al público familiar.