EFEBarcelona

El Gran Teatro del Liceu reabrirá sus puertas el próximo 4 de diciembre con un clásico como "La Traviata", de Verdi, con un póquer de sopranos en el rol de Violetta, y confía en que el Procicat acabe aprobando que el aforo sea de 1.144 localidades y no las 500 que permite ahora.

En otras circunstancias, sin pandemia de coronavirus, lo que se destacaría este martes es que el montaje que llegará a Barcelona, en una producción realista de David McVicar, contará, finalmente, con cuatro sopranos en el rol protagonista, las ya anunciadas Pretty Yende, Lisette Oropesa y Kristina Mkhitaryan, y la incorporación de Ermonela Jaho, únicamente para la función del día 30 de diciembre.

Todas ellas, acompañadas por Pavol Breslik y Dimitry Korchak, como Alfredo Germont, así como por los barítonos Giovani Meoni, Àngel Òdena y George Gagnidze como Giorgo Germont, en un montaje con dirección de la maestra italiana Speranza Scapucci, quien ya estuvo con éxito en el coliseo de la Rambla en la temporada 2017-2018, al frente de "Attila".

Sin embargo, tanto el director general de la institución, Valentí Oviedo, como el director artístico, Víctor García de Gomar, han hecho especial hincapié en una rueda de prensa celebrada hoy en que esperan que, a partir del 7 de diciembre, las autoridades catalanas acaben "con el tope máximo de las 500 personas", que establece la actual normativa, y que puedan ofrecer las funciones restantes con la mitad del aforo, las citadas 1.144 localidades.

Si no se autorizara este cambio, el teatro, en palabras de García de Gomar, "se vería en la muy desagradable situación de decidir cuáles de nuestros abonados se quedan en la sala y cuáles no".

A su juicio, la autoridad sanitaria cometería "un error aritmético importante, porque no podemos ser equivalentes a otros espacios. Deberían corregir este error, pero serán ellos los que hagan la revaluación".

Antes de que este hecho ocurra o no, el Liceu se ha anticipado en la toma de decisiones y si, en un primer momento, "La traviata" se tenía que estrenar el día 5, en la fase uno de la desescalada que prevé sólo 500 asistentes, han optado, finalmente, por dividir los espectadores que ya habían adquirido entradas en una nueva función el día 4.

Además, se está trabajando para reubicar a todo el público afectado por el confinamiento perimetral de fin de semana y se han habilitado dos nuevas funciones a las 18.00 horas los días 8 y 16 de diciembre para que, en caso de acudir de fuera de Barcelona, puedan llegar a sus casas antes de las diez de la noche.

Además, todas las funciones -la del 28 de diciembre se ofrecerá en salas de cine- se iniciarán a las 19.00 horas, excepto las de los días 12, 13, 20 y 27, que mantienen sus horarios originales de fin de semana para poder cerrar a las 22.00 horas.

A pesar de todo lo que comporta la reapertura en estas circunstancias, tanto los gestores del teatro como el equipo que conforma la producción de McVicar se han mostrado ilusionados por poder volver a ofrecer una ópera en el Liceu, con todas las medidas de seguridad demandadas, lo que supondrá pequeños retoques en la misma duración de la obra, de escenografía -para que los cantantes estén más separados- y en la colocación de músicos y del coro, que volverá con mascarilla.

Speranza Scapucci, feliz de volver a Barcelona, ha mostrado su satisfacción por la "conexión" que está teniendo con músicos y cantantes y por seguir "descubriendo" "La traviata".

Asimismo, ha dicho que busca subrayar el "contraste" que existe entre el primer acto y el resto, "consiguiendo que la orquesta saque todos los colores de la música y explotar el gran deseo de Violetta de vivir, aunque ya sepa en el primer acto que está condenada a morir".

Tampoco ha obviado el hecho de que el coro tenga que cantar con mascarilla, lo que dificulta su tarea, y que con cuatro Violetta y dos Alfredo en el reparto, "hay que tener una estructura flexible, porque cada cantante tiene una manera diferente de expresarse".

La encargada de la reposición del montaje en Barcelona, Marie Lambert, ha destacado que al haber tantos artistas en esta versión "los ensayos son muy interesantes, con cada uno de ellos aportando su propia versión".

Las dos sopranos presentes hoy ante los periodistas, Pretty Yende y Lisette Oropesa, también han mostrado su ilusión por volver encarnar a Violetta, "una mujer con mucha fuerza de voluntad, que hasta la mitad de la ópera no se da cuenta del poder del amor", en palabras de Oropesa.

Yende ha coincidido con ella en que el amor es fundamental en la obra, es "la gran roca que ancla con la realidad" al personaje que interpretará, en su caso, los días 5, 7, 13, 21 y 28.