EFEBarcelona

El Gran Teatro del Liceu vuelve a levantar el telón el día 27 de septiembre, seis meses después de su cierre en marzo por la pandemia de coronavirus, con las arias de la soprano Sondra Radvanovsky y el tenor Piotr Beczala, y con un nuevo protocolo de seguridad, que permite una afluencia de 1.114 personas.

Tanto los cantantes como el director general del teatro, Valentí Oviedo, y el director artístico, Víctor García de Gomar, han mostrado hoy, viernes, su satisfacción por poder volver a abrir y pisar el escenario del coliseo de la Rambla, aunque nada será igual a hace medio año, cuando apenas se sabía de la COVID-19.

Oviedo ha explicado, antes de la intervención de la soprano norteamericana y del tenor polaco, que el Liceu vuelve con solo el 50% del aforo, distribuido en dos butacas juntas, siempre de grupos de contacto habitual, y de butacas individuales, con una butaca vacía entre sí en platea y en los diferentes pisos del recinto.

Después del recital del domingo y de las dos funciones de "Il trovatore", dirigidas por Gustavo Dudamel en octubre, la ubicación de butacas se modificará y quedarán alternas y siempre individuales, independientemente de que se sea del mismo grupo familiar.

Con una inversión de unos 480.000 euros, la institución barcelonesa ha adquirido máquinas termográficas, otras de ozono para la desinfección, dos nuevos climatizadores, equipos de protección (EPI) y geles hidroalcohólicos.

Oviedo ha subrayado que tomarán la temperatura a todos los que acudan el teatro -y si están a 37,5 deberán marchar-, en una entrada que será escalonada y con apertura de puertas 1,5 horas antes del inicio de las funciones para evitar aglomeraciones.

Asimismo, se ha inhabilitado el guardarropa, no habrá programas de mano y el servicio de bar estará limitado.

Todo ello, con el objetivo de conseguir que un espacio cultural como el Liceu "sea seguro", y reconociendo Valentí Oviedo que "es un caos gestionar una temporada así, aunque con la incertidumbre debamos generar las mayores certezas posibles y hasta que la situación sea la que es, trabajaremos en esta dirección".

La mascarilla será obligatoria para el público durante toda la representación y en el escenario se salvarán los cantantes solistas -no el coro-, mientras que los músicos de la orquesta la deberán llevar todos, excepto los de instrumentos de viento.

Por el momento, se contabilizan unos 1.500 abonados menos que en la temporada pasada, lo que supone un 11%, aunque la dirección preveía en torno al 20%.

La situación es "sostenible" hasta la próxima Semana Santa, pero Oviedo ya ha avisado de que la programación prevista sería imposible si el aforo se redujera a un tercio, unas 500 butacas.

Una emocionada Sondra Radvanovsky, que ha llegado a derramar lágrimas, ha mostrado su amor por el Liceu y Barcelona, donde el público la ha aplaudido en numerosas ocasiones, y ha avanzado que con Beczala han preparado un recital "con piezas que nos llegan muy hondo, porque lo que pretendemos es ofrecer una brizna de esperanza" en este momento "difícil".

Después de unos meses de descanso "forzoso" en los que descubrió, tras una prueba serológica, que había pasado el coronavirus, ahora ha dicho estar preparada para volver a cantar, aunque ha participado en una gala lírica en La Coruña hace unos días y, después de Barcelona, viajará a Madrid para actuar en "Un ballo in maschera" y no tendrá otra actuación hasta diciembre en Berlín.

En este punto, la cantante, de 51 años, ha lamentado que durante este año todo el sector haya "perdido una cantidad ingente de trabajo", y ha tenido palabras de apoyo especialmente para los más jóvenes.

Piotr Beczala, a quien la suspensión de actividades culturales sorprendió en Nueva York, ha dicho, precisamente, que puede actuar este domingo en el Liceu porque el Metropolitan Opera de Nueva York, donde él debía estar este mes de septiembre, ha cancelado toda la temporada.

Durante estos meses de parón, ha podido estar en su casa de Polonia, donde ha ensayado de forma continuada, y ha podido "dormir hasta tarde, beber agua con gas, disfrutar", aunque en verano "ya pude actuar en Viena".

"Este tiempo ha servido para ver que el equilibrio entre el relax y el cantar es algo muy necesario y ahora estamos totalmente en forma de cara a este domingo", ha apuntado.

Por otra parte, ambos han dicho sentirse seguros en Barcelona, a pesar de que España sea uno de los países más afectados por la pandemia.

El programa que han preparado se organiza con dos series de arias con un dueto final en el que revisarán grandes escenas de óperas como "Luisa Miller", en el caso de Beczala, mientras que Radvanovsky entrará en escena con la aria de Leonora de Vargas del cuarto acto de "La forza del destino".

Posteriormente, interpretarán los duetos del final de "Andrea Chénier" y el de Amelia y Riccardo de "Un ballo in maschera".