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En su nuevo libro, "El padre y el filósofo", el escritor Toon Horsten cuenta la trepidante historia sobre el rescate del legado del filósofo Edmund Husserl, amenazado con perderse en la Alemania nazi tras su muerte en 1938, que llevó a cabo el joven fraile Herman Van Breda. "Fue increíble lo que llegó a hacer por salvar su archivo", cuenta a Efe.

Esta historia surge como suelen empezar gran parte de las mismas, con un recuerdo, en este caso acompañado de una fotografía. “Estaba hojeando el álbum de bodas de mis padres y me preguntaba quién era ese sacerdote sonriente y fumador en una foto en blanco y negro con mi abuela. Mi padre solo supo decirme que era un primo de mi abuela que estaba obsesionado con la filosofía, así que me sacó una caja grande con más fotos y recuerdos”, explica el escritor.

La caja no solo contenía más fotografías, en cuyo pie estaba escrito el nombre del fraile Herman Van Breda, sino también una impresionante relación de distinciones concedidas en Alemania Occidental, los Países Bajos, Bélgica e Israel. Además de un reconocimiento de haber participado en la resistencia durante la II Guerra Mundial.

"Por lo visto en mi familia había un héroe, pero qué había hecho para merecer todo aquello era algo que nadie me supo precisar, por lo que me enfrasqué en una investigación y cuando obtuve el material suficiente decidí escribir un libro. El mundo tenía que conocer la historia del padre Van Breda, del primo de mi abuela", detalla en una entrevista con Efe.

Y es que lo que el padre Van Breda hizo fue salvar las 40.000 páginas de los manuscritos de Husserl, su extensa biblioteca, su correspondencia y muchos otros documentos que componen el legado del filósofo judío.

El objetivo que tenía el fraile era crear un archivo Husserl. Pero los tiempos eran peligrosos para el legado de un filósofo judío, por lo que Van Breda pasó de contrabando tres baúles de Berlín a Lovaina (Bélgica) a través del correo diplomático belga.

"Van Breda estudió el método fenomenológico de Husserl desde el principio y comprendió que sus manuscritos no son notas marginales, sino que pertenecen al núcleo de su trabajo filosófico. Cuando visitó a la viuda de Husserl, Malvine, en Friburgo en 1938, ella le dio permiso para llevar la propiedad y la biblioteca de su marido a Lovaina", relata el escritor.

Horsten trabajó durante cinco años en este libro sobre el franciscano: "Cuanto más conocía a Van Breda en mi investigación, más fascinante fue este monje carismático. Aunque era franciscano, era increíblemente vanidoso. Por ejemplo, le encantaba ser fotografiado con sus premios y medallas o el doctorado honoris causa de Friburgo que recibió por salvar el archivo después de la guerra", refiere.

"El franciscano hizo lo que había que hacer, y gracias a él hoy se conservan esos documentos", agrega el escritor. Y no solo salvó la herencia de Husserl, sino también a su esposa Malvine Husserl de la Alemania nazi, quien primeramente estuvo escondida en un monasterio belga y, finalmente, se marchó en un barco de rescate a Estados Unidos.

Tras finalizar la guerra, Van Breda organizó el archivo y reunió a los mejores filósofos y académicos de toda Europa para poder transcribir las abreviaturas y preservarlas para la posteridad.

Horsten, que escribió el libro al más puro estilo de un thriller policiaco, espera poder conseguir financiación para que se lleve a cabo una película sobre la historia de este fraile que salvó los archivos del filósofo. Mientras que eso ocurre, el escritor avanza que ya se encuentra trabajando en su próxima novela, que también será estará basada en hechos reales.

Por Silvia García Herráez