EFEZaragoza

La Escuela Museo Origami Zaragoza (EMOZ) se ha convertido en sus cinco años y medio de vida en el referente mundial para todos los plegadores de papel del mundo, en lo que es una iniciativa única pero que quiere dejar de serlo y expandirse a las grandes urbes.

"Exponer en el EMOZ zaragozano es a lo máximo que pueden aspirar, en estos momentos, los mejores origamistas del mundo", asegura a Efe el director de este centro, el ingeniero Jorge Pardo, quien inició su andadura en diciembre de 2013.

Pardo destaca que el autor de la exposición actual, el húngaro József Zsebe, está "encantado" con la acogida que ha tenido, mientras que de la anterior, "Origami Vietnam", recuerda que una treintena de los mejores creadores del país asiático estuvieron trabajando durante un año para prepararla.

Ubicado en el Centro de Historias de Zaragoza, el EMOZ se ha convertido en este corto periplo de vida en uno de los principales referentes para el turismo en la provincia de Zaragoza.

"En el 'ranking' de visitas a Zaragoza de la plataforma de viajes Tripadvisor ocupamos habitualmente la segunda posición, tras la Basílica del Pilar, y por delante del Monasterio de Piedra. Entre los tres nos vamos intercambiando el orden de las posiciones y en algunos momentos lo hemos llegado a liderar", explica con orgullo.

Las visitas a este museo están a punto de alcanzar las 150.000, una cifra que confían en superar antes de acabar este verano, y la media anual supera las 25.000. El 40 % procede de Zaragoza, no en vano cada tres meses se cambia de exposición, y el resto vienen de fuera, muchos de ellos extranjeros tanto de países europeos como de otras procedencias, entre ellas de Japón.

En este sentido, Pardo comenta como anécdota la visita de un turista japonés que vio en la televisión de su país un reportaje del EMOZ y "a la semana siguiente estaba aquí de visita".

De hecho, lo que puede ser un importante espaldarazo les ha llegado este mismo mes de julio con la distinción que el ministro de Asuntos Exteriores de Japón ha otorgado a 206 personas y 63 grupos de todo el mundo, entre ellos los españoles Eloy Ramos, director de "Asia Hoy" de Radio Nacional de España; Francisco de la Torre, alcalde de Málaga; Satori Ediciones, y al propio Jorge Pardo.

Pardo reconoce que los inicios fueron "muy complicados", lo que les ha llevado a que los últimos cuatro años han sido de "sobrevivir", algo que confía en que cambie en esta nueva legislatura porque, tras reunirse con los diferentes partidos, "ahora todos están a favor". "No entendemos el motivo por el que antes no había apoyo o nadie daba el paso para incluirnos en los presupuestos del Gobierno de Aragón".

"Hay que apoyar al EMOZ de manera más contundente porque es un lugar único en el mundo, pero también nos gustaría que deje de ser eso y que haya más en todo el mundo y se abran museos en Nueva York, Dubai, Tokio, Madrid o Los Ángeles", asegura convencido de que no tardando mucho se podrá abrir una segunda sede, a la vez que confiesa que "Málaga, la ciudad de los museos, podría ser la primera en acogerla".

Uno de los gérmenes del EMOZ es que Zaragoza cuenta con el Grupo Zaragozano de Papiroflexia, que celebra este 2019 su 75 aniversario y que arrancó en uno de los centros habituales de reunión de intelectuales como fue el histórico Café Niké para luego, en los años 80 del pasado siglo XX, trasladarse al no menos histórico Café Levante.

De ahí han llegado a todo el mundo, como por ejemplo el ser colaboradores con el regalo de una figura de papel que hace cada año el Museo de Historia Natural de Nueva York a sus visitantes cuando coloca el que es el segundo árbol de Navidad más importante de la ciudad y en el que cuelgan esas figuras, que cada año varían a elección del Museo.

Pardo reconoce que los modelos más complicados de crear son los más pequeños y que es necesario un microscopio para verlos, como le pasó en una visita a Japón, donde lo necesitó para ver unas grullas de papel, pero también puede ser necesario iniciar el plegado en un pabellón polideportivo para empezar a crear las figuras más grandes. "En mi caso, la única limitación es que la figura quepa por la puerta", dice.

Así, Pardo afirma que con una hoja de papel se puede hacer todo, y por eso reivindica la máxima del Grupo Zaragozano: "El Universo es plano y está contenido en una hora de papel cuadrado".

Otros aspectos importantes en la creación de las figuras son las matemáticas y la geometría, y, por ello, "algunos de los mejores origamistas del mundo son matemáticos", destaca.

Sobre la palabra que define esta ancestral técnica, Pardo recuerda que en todos los países del mundo, incluida Sudamérica, se conoce como origami (ori/doblar y kami/papel), mientras que en España también existe papiroflexia, aunque esta denominación se asocia más con cosas sencillas como las pajaritas y origami con algo más evolucionado.

Sobre las diferentes técnicas, Pardo reconoce que no existe un consenso internacional para definirlas y está abierta. "En el EMOZ -dice- tenemos siete: Tradicional (la más sencilla), Esencial (se elabora con pocos pliegues), Escultórica (papel humedecido), Hiperrealista (figuras complicadas), Teselación (figuras geométricas), Modular (se encajan muchas piezas sin ningún pegamento) y Orgánico (con más pliegues y papel arrugado)".

José Luis Sorolla