EFEValladolid

Un paréntesis de tres siglos discurrió entre el ajusticiamiento de los Comuneros en 1521 y la elevación de sus capitanes Padilla, Bravo y Maldonado a la categoría de héroes de las libertades gracias, principalmente, al óleo que Antonio Gisbert pintó en 1860 y que ha llegado esta tarde a la ciudad de Valladolid.

En medio de excepcionales medidas de seguridad, escoltado por dos patrullas camufladas de la Policía Nacional y otra identificada, varios operarios han bajado a pulso del camión donde ha sido transportado el cuadro "Ejecución de los Comuneros (1860)", obra de Antonio Gisbert (1834-1901) y propiedad del Museo del Prado depositado en el Palacio de las Cortes, de donde ha sido descolgado.

La tela será una de las piezas esenciales de la exposición conmemorativa del V Centenario del Movimiento Comunero (1521-2021), promovida por el parlamento de Castilla y León y que en esta sede abrirá el próximo 22 de abril, víspera de la derrota de Villalar de la que próximamente se cumplirá medio milenio.

Es la primera vez que la pintura sale del palacio de la Carrera de San Jerónimo, donde fue instalada después de ser comprada por 80.000 reales debido al empeño del liberal Salustiano Olózoga (1805-1973), quien años antes, en 1843 aunque por escaso tiempo, fue sucesivamente ministro de Estado y presidente del Consejo de Ministros.

Con el fondo de la iglesia y el caserío de Villalar (Valladolid), el óleo representa el momento en que Juan de Padilla, cruzado de brazos, ignora el crucifijo que un fraile franciscano le ofrece antes de ser decapitado después de un juicio sumarísimo celebrado el mismo día de la ejecución.

De grandes dimensiones, 255 por 365 centímetros, el lienzo recoge también el momento en que uno de los verdugos desata la manos del cuerpo inerte de Juan Bravo, cuya cabeza muestra otro de los ejecutores delante de un altar a un gentío que se intuye pero no se ve.

En la parte inferior derecha, el tercer capitán, Francisco Maldonado, sube al cadalso ayudado por otro fraile que le presta auxilio espiritual, también altivo, y al igual que sus compañeros representado con ricas ropas.

Gisbert, que lo pintó a los 26 años, inauguró así una temática de pintura historicista que él mismo continuó en "El fusilamiento de Torrijos" (1888), con idéntica temática centrada en la lucha, defensa y coste de las libertades.

"La Ejecución de los Comuneros", parte del cual ilustrará un cupón de la ONCE en el sorteo del 24 de abril, ya fue objeto de polémica y debate entre liberales y conservadores, alternantes en los gobiernos de la España desde el último tercio del siglo XIX, ya que no obtuvo la Medalla de Honor, premio principal en la Exposición de Bellas Artes de 1860.

Tuvo que conformarse con una Medalla de Primera Clase, lo que fue criticado por quienes pensaban que el jurado, de tinte conservador, no quería distinguir lo que se consideraba como un duro alegato contra la monarquía absolutista a partir de un episodio histórico suscitado tres siglos antes.

El lienzo formará parte de la exposición "Comuneros. 500 años", que abrirá el 22 de abril en la sede del Parlamento de Castilla y León, y de la que también formará parte, entre otras piezas, el documento de excomunión a los Comuneros, fechado el 31 de enero de 1521 y firmado por el cardenal Adriano de Utrecht, regente durante la ausencia de Carlos I, cuando en 1519 se desplazó hasta Alemania para ser coronado emperador tras la muerte de su abuelo, Maximiliano de Austria.

Es el primer acto del programa conmemorativo del V Centenario del Movimiento Comunero, cuya presidencia de honor desempeñará el rey Felipe VI.

Continuará del 19 al 21 de mayo, en el mismo escenario, con la celebración de un congreso internacional y la participación de destacados historiadores de universidades, institutos y centros nacionales e internacionales.