EFEBruselas

"Déesis", que significa "rezo" en griego, es el nombre que reciben las pinturas de las iglesias ortodoxas con el rostro de Dios o de Cristo, y estas imágenes también son el hilo conductor de una exposición fotográfica que acoge el Parlamento Europeo para denunciar los ataques contra civiles perpetrados por Rusia durante la guerra en Ucrania.

La muestra, inaugurada este martes en la sede de la Eurocámara, está diseñada por el parlamento ucraniano (la Rada Suprema) y cuenta con una docena de Déesis representadas con rostros y posturas distintas que, según los organizadores, simbolizan la fe de la población ucraniana en la victoria frente al Ejército ruso.

"Esta exposición va sobre el horror de la guerra, pero también va de humanismo. Va de como convertir el sufrimiento en paz. Y las Déesis son la mejor manera de mostrar que seguimos siendo humanos y que, sea lo que sea que nos pase, siempre debemos mantener la esperanza", afirmó el embajador de Ucrania ante la Unión Europea (UE), Vsevolod Chentsov, en la inauguración de la muestra.

Además de las Déesis, la exhibición también cuenta con más de veinte fotografías, la mayoría de ellas tomadas en Mariúpol, que reproducen el sufrimiento y la destrucción que han causado los casi ya tres meses de guerra en esta estratégica ciudad portuaria del sureste del país, que hasta ahora luchaba contra un asedio ruso.

"Estas imágenes nos dicen que la paz nunca puede darse por garantizada, y demuestran el sacrificio que están haciendo los ucranianos en nombre de nuestras libertades colectivas", comentó, por su parte, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, antes de elogiar la "determinación" y la "unidad" que, según ella, han mostrado los Veintisiete ante la guerra.

Y añadió: "La solidaridad con Ucrania debe seguir siendo nuestro sello, yendo más allá, incluso si eso requiere tomar decisiones valientes como, por ejemplo, prohibir el gas y el petróleo ruso en la UE. Porque no podemos seguir financiando de facto las atrocidades rusas cometidas contra compañeros europeos", sentenció Metsola, en el acto de inauguración.

Precisamente, este mismo martes ha terminado la resistencia ucraniana en la planta siderúrgica de Mariúpol, con la evacuación de los soldados que aún quedaban en las instalaciones del último lugar de la ciudad que aún le quedaba por conquistar al Ejército ruso, y que se ha convertido en todo un icono bélico.

En este contexto, el embajador Chentsov aprovechó la ocasión para recordar que las Déesis son "un símbolo de plegaria" y animó a "aquellos que creen (en Dios) e incluso a los que no" a rezar para que las evacuaciones en marcha de civiles y soldados de la ciudad sean un "éxito", después de haber resistido durante semanas el asedio de las tropas rusas.

Un bloque de pisos bombardeado, bomberos rescatando a los supervivientes del ataque, mujeres llorando, las urgencias de un hospital desbordadas de trabajo, un médico desolado con la mirada perdida... Estas son las imágenes de la muestra que permiten reconstruir la precaria vida de los civiles en Mariúpol.

De hecho, la idea de vincular esta ciudad con las Déesis no es casual, pues aunque estas imágenes religiosas están presentes en todo el mundo ortodoxo, es cierto que su origen se remonta a la época de la Grecia bizantina y, justamente, Mariúpol era, hasta el inicio de la guerra, la ciudad que acogía a la mayor comunidad de griegos o de descendientes de griegos residentes en Ucrania.

Con todo, aparte de Mariúpol, en la exposición también hay un lugar para recordar el bombardeo al Ayuntamiento de Járkov, la segunda ciudad más poblada de Ucrania, así como también la marcha apresurada de los civiles en Irpin, a las afueras de Kíev, con fotografías de su huida a pie, después de que los ataques rusos destruyeran los puentes que conectaban la ciudad por carretera.

Bruno Fortea Miras