EFEGranada

La Iglesia Santa María de la Alhambra, en el recinto del monumento nazarí, alberga desde hoy dos obras de arte del pintor Benito Prieto Coussent, entre ellas la cuarta y última versión que hizo sobre el tema de Cristo en la Cruz, un polémico cuadro que dedicó al presidente norteamericano John Kennedy.

Pintado en 1964, fue dedicado a la figura del presidente asesinado como homenaje del pintor a una figura clave de la sociedad internacional de su momento y de capital importancia en el orden político y pacificador del mundo, según la oficina de información de los Obispos del Sur de España (Odisur).

Ese sentido pacificador dio nombre al cuadro, que se llama realmente "Cristo de la Paz", aunque por tradición y por expresión del pintor se dio en llamar "Cristo de Kennedy".

Se trata de un cuadro de grandes dimensiones, de óleo sobre lienzo que presenta importantes novedades iconográficas y rompe con la larga tradición en la representación de la imagen de Cristo crucificado en la historia del arte.

Esa ruptura con la tradición artística del momento causó un gran impacto desde la presentación de la primera versión del cuadro en 1948 y desató una polémica en la queel cuadro fue calificado de irreverente y blasfemo y su autor quedó proscrito.

Este Cristo de Benito Prieto Coussent (Ribadeo-Lugo, 1907 - Granada, 2001), está considerado como una de las obras de arte sacro más importantes del siglo veinte, aunque fue destruido por el propio pintor y posteriormente recompuesto y restaurado en 2003.

Junto al Cristo, se expone en la misma capilla uno de los bocetos preparatorios que el pintor realizó para pintar el Crucificado.

La otra obra expuesta en la Iglesia de Santa María de la Alhambra es una representación desgarradora, en clave surrealista, de una inquietante visión apocalíptica del mundo actual.

Se trata de "Paz y guerra", que pretende reflejar la fragilidad del ser humano ante el drama de la propia humanidad, la guerra, la destrucción y la muerte.

Bajo ese complejo mundo de símbolos aparece el verdadero autorretrato del autor del cuadro, de personalidad atormentada y sensibilizada ante los horrores, la barbarie y la aniquilación del hombre por el propio hombre.

Esta obra quiere ser también un canto alentador a la paz y la esperanza, según Odisur.

Ambas obras de arte fueron expuestas hace más 50 años en Granada, donde causaron gran impacto.