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Luis Paret era uno de los mejores pintores de su tiempo pero sus circunstancias, que incluyeron el destierro, y el estrellato de Goya, que fue su coetáneo, ha ensombrecido su trabajo. El Prado pone ahora en valor su legado con una exposición que ofrece una panorámica de su ecléctica y excepcional obra.

La muestra, integrada por 80 obras, abre sus puertas este martes y es la primera monográfica que el museo madrileño dedica a Luis Paret y Alcázar (Madrid, 1746-1799). Programada hasta finales de agosto, el museo aspira a restaurar la figura de Paret ante el gran público.

“Cuando uno ve la obra de Paret es como si un ovni se hubiera posado en la pintura española del XVIII”, argumenta Miguel Falomir, director del museo en referencia a la originalidad de sus piezas. Sus temas no fueron las majas y los chulos de Goya, sino la corte, los cafés y los bailes de la burguesía de la época.

Aunque es el más notable representante de la tradición del rococó francés en España, tiene también obras con aspiraciones neoclásicas y tocó todos los géneros: pintura religiosa, retratos, paisajes y fue pintor de cámara del infante don Luis.

Su técnica es de “una gran singularidad, alejado de corrientes”, ha recordado este lunes durante la presentación de la exposición Gudrun Maurer, comisaria de la muestra y conservadora de Pintura del siglo XVIII y Goya del museo. A su juicio, en algunos temas está "a la altura" del genio aragonés.

Entre las obras más icónicas del pintor madrileño incluidas en la muestra están “La Puerta del Sol”, que sale por primera vez de Cuba para esta muestra, “La introspección de Diógenes” -un cuadro religioso hecho con una espectacular paleta de colores-, una magna selección de paisajes de puertos cántabros o rarezas como un pequeño retrato de una joven sobre una hamaca que Falomir considera “el más bello” de la exposición.

El recorrido, temático y cronológico, permite atravesar todas las facetas del pintor. Paret fue nombrado pintor de cámara del infante don Luis y era muy valorado en la corte, pero una acusación -nunca formalizada- por “facilitar y encubrir” los amoríos del infante hizo que sufriera un largo destierro a Puerto Rico y Bilbao.

“Sin este capítulo hubiera sido mucho más relevante”, ha argumentado la comisaria.

Tampoco ha ayudado que coincidiera en el tiempo con Goya, cuya figura ha ensombrecido al resto de pintores de la época pero especialmente a Paret. Ambos se vieron solo una vez en la Real Academia de San Fernando donde ambos se formaron, pero Paret se adelantó a muchos temas que luego encumbraría Goya, como el retrato de la sociedad madrileña.

Además de “una gran originalidad” como pintor, con “un estilo inconfundible y un estilo alejado de corrientes”, fue también un excelente dibujante, como se pueden ver en las numerosos piezas incluidas en el recorrido, y a los que la Biblioteca Nacional dedicó una exposición en 2019.

“Para conocer la España del siglo XVIII es tan importante Paret como Goya”, según Falormir.

Celia Sierra