EFENueva Delhi

Para encontrar las raíces de "La vida es sueño" (1635), del dramaturgo español Calderón de la Barca, hay que sumergirse en la filosofía india que sostiene que la realidad es una ilusión, unas ideas que llegaron a Europa de manos del mundo árabe y que el también poeta utilizó sin conocer su origen.

Así lo afirmaron una decena de especialistas españoles e hispanistas indios en un seminario de dos días organizado por el Instituto Cervantes en Nueva Delhi, que concluyó hoy, en el que trazaron la enrevesada genealogía de cómo esas ideas llegaron a la península hasta ser incluidas por Calderón en su obra maestra.

Segismundo, preso entre cuatro muros por orden de su padre el rey, se interroga en la célebre obra del Siglo de Oro español sobre su suerte y acuña la mítica frase "la vida es sueño, y los sueños, sueños son".

Se trata de uno de los muchos dilemas filosóficos que Calderón plasma en su obra y que, de acuerdo con la profesora de Literatura de la Universidad de Zaragoza María Jesús Lacarra Ducay, hunde sus raíces en la doctrina de "maya", la vida como ilusión, básica en el hinduismo y el budismo.

"Eran temas que conocían sin tener la conciencia de decir que estaban utilizando una vieja historia de la India", explicó a Efe Lacarra.

Los expertos coinciden en que el "responsable" es el popular relato medieval "Barlaam y Josafat", que cuenta una leyenda de Buda muy transformada que se asimiló como la historia de dos santos cristianos y que llegó "tras dar muchas vueltas" a manos de los autores del Siglo de Oro.

Pero el poeta y dramaturgo no se limitó a copiar la filosofía oriental en su pieza magistral sino que la "moldeó".

"Es como si cogiera la misma arcilla con la que los orientales han hecho sus historias -explicó Lacarra- y con esa misma arcilla él hace una cosa distinta. Porque cada uno es hijo de su tiempo".

Calderón hace un alegato por el libre albedrío y afirma que "todos los hombres tenemos la voluntad para comportarnos adecuadamente", pero en las historias orientales se parte de la base de que los astros condicionan la vida humana, según la profesora universitaria.

La profesora centró su intervención en el cuento de las "1.001 noches", otro de los eslabones en la complicada cadena que transmitió las ideas hindúes y budistas a Europa, que narra la historia de un sultán que droga a un comerciante y le engaña para que crea que está al mando del palacio.

Una historia que Calderón recoge en su obra: el rey hace creer a Segismundo -al que ha encerrado porque ha leído en los astros que será un tirano- que está soñando y le da los mandos del palacio.

"Segismundo organiza ahí una gorda porque mata a un criado", resume la profesora.

Meenakshi Sundriyal, profesora adjunta del centro de español de la Universidad Jawaharlaal Nehru de Nueva Delhi y ponente en la conferencia, coincidió en que no se puede decir que Calderón utilizó la idea de "maya" o el budismo.

"Pero los orígenes de los mitos, como el del durmiente despierto, tienen a la crítica de acuerdo en que son orientales", explicó a Efe.

Según la profesora, experta en Calderón y cuya tesis se centra en "La vida es sueño", el tema de la obra "se basa en la idea de que no se puede confiar en los sentidos, lo que nos dicen los sentidos es que a veces la realidad no se corresponde a lo que vemos".

Juan Arnau, profesor de filosofía de la Universidad de Granada y especialista en cultura hindú, tendió puentes durante su intervención entre el texto sagrado Bhagavad Gita, donde la deidad hindú Krishna conversa con uno de los héroes del poema épico "Mahabharata", y "La vida es sueño": Segismundo aprende a distanciarse de sus pasiones tras la experiencia.

"Esa es la enseñanza fundamental del Bhagavad Gita, te dice que no renuncies a tus deseos sino que continúes buscándolos pero riéndote de ti mismo, con distancia, despegándote de ello", dijo Arnau.

David Asta Alares