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Con los ecos aún cercanos de "Las calatravas" del maestro Pablo Luna en formato de concierto, el Teatro de la Zarzuela vuelve a rendir homenaje a este compositor aragonés con el que probablemente fue su mayor éxito, "Benamor", "inexplicablemente olvidado" desde su estreno hace casi un siglo.

Fue un 12 de mayo de 1923 cuando vio la luz por primera vez en estas tablas la pieza que cerraba su trilogía oriental, integrada por "El asombro de Damasco" y "El niño judío", que se había convertido hasta ese momento en su último gran aplauso de crítica y público.

Cuentan las crónicas de la época que la acogida fue tal que la primera función se alargó hasta bien entrada la madrugada y que algunos de sus números se pasaron dos y hasta tres veces, probablemente "Danza del fuego" y "País del sol", los que lograron escapar al caprichoso eclipse que recayó sobre el resto de la obra.

"Hay quien dice que como ese mismo año se estrenó 'Doña Francisquita', se llevó todo el éxito, pero yo creo que, como pasó con otras obras nuestras, no las hemos cuidado, disfrutado y valorado como era debido; esta es una oportunidad para hacerlo", ha ratificado hoy Daniel Bianco, director del Teatro de la Zarzuela.

Ha sido en la rueda de prensa con motivo del estreno el próximo 14 de abril (estará en cartel hasta el día 25), con la dirección de escena y adaptación de Enrique Viana y con la dirección musical de José Miguel Pérez-Sierra, un habitual de la casa.

Este se ha referido a "Benamor" como "el cénit de la trilogía" de Pablo Luna y ha destacado la extensión de su partitura, una hora y cuarto, que la convierte en "una de las zarzuelas con más música que se pueden encontrar... y además música de calidad".

"Yo destacaría su eclecticismo, porque aquí está todo: cosas muy españolas como 'Danza del fuego' o la romanza 'País del sol', que son zarzuela pura; el dueto final entre los personajes de Darío y Juan de León, que es más de opereta vienesa, con tempo de vals, y también música golfa de la época, con bailes como el foxtrot", ha señalado.

En su opinión, el "inexplicable olvido" pudo deberse a las características de la época: "La producción teatral era tan enorme, con tantos estrenos y compositores, que había una mentalidad de 'pret-a-porter', es decir, que gustase al público y fuese al mayor número de teatros posible hasta que la ola de éxito pasaba y rápidamente se iba a lo siguiente".

Viana, por su parte, añade a esta explicación que, de la trilología oriental de Luna, "'Benamor' es la que más exige vocalmente y la más larga, también puede que la más costosa, además de que puede que se escribiera pensando en las dos cantantes de moda con la estrenaron, las mexicanas Esperanza Iris y Mimi Derba".

La acción, situada en la antigua capital de Persia en el s. XVI, aprovecha una norma del momento: que el primer hijo del sultán debía ser hombre y el segundo una mujer; si no, debían fallecer. Sin embargo, la madre de los niños se rebela y, para salvarles, da un nombre de varón a su primera hija, Darío, y uno femenino a su hijo, Benamor, engaño que durará hasta que la supuesta princesa deba contraer matrimonio.

"Es una comedia transgresora en la que el humor juega un papel muy importante, además de contar con una partitura con temas muy pegadizos", ha destacado Bianco de esta obra en la que además el baile, la iluminación y el vestuario tiene un papel muy relevante, lo que les ha llevado a hablar de ella como una posible "precursora del musical".

Esta "alocada zarzuela" que fue fruto de aquellos locos años 20 que salían de otra pandemia, la de la gripe española, estará interpretada por dos elencos encabezados en el papel de Benamor por Vanessa Goikoetxea y Miren Urbieta-Vega y por Carol García y Cristina Faus como Darío.

Las primeras han destacado el "reto" de sus papeles: "Vestirse de princesas, pero en realidad actuar como un hombre, con movimientos rudos y muy masculinos", y adaptando su natural tesitura de sopranos a un registro central grave, "en busca de una sonoridad más rotunda y redonda, con pequeños cambios para lucir un poco más en el rol".

Completan el reparto Irene Palazón (Ninetis), Amelia Font (Pantea), Damián del Castillo y César San Martín (que se alternarán como Juan de León), Gerardo Bullón (Jacinto de Florelia), Gerardo López (Rajah-Tabla), Francisco J. Sánchez (Alifafe) y Emilio Sánchez (Babilón).

Además, el propio Viana interpretará el papel de Abedul y el de un confitero y una pastelera, unas pequeñas licencias que se ha permitido como guiño nostálgico a sus primeros días como espectador niño en este teatro.