EFEMadrid

Carlos Sedes estrena "El verano que vivimos", un melodrama épico con Blanca Suárez, Javier Rey y Pablo Molinero como protagonistas, que llega a las salas este viernes con los ingredientes necesarios para motivar a espectadores navideños, deseosos de acción, romance, grandes paisajes y emociones cruzadas.

Basada en una historia real del Jerez de los años 50, la película comienza en 1995 cuando Isabel (Guiomar Puerta), una estudiante de periodismo en prácticas en un diario local gallego, se topa con unas esquelas que llegan a la redacción, año tras año.

La becaria se decide a investigar y llega hasta el hijo del hombre que puso esos mensajes, Carlos (Carlos Cuevas) que acepta acompañarla en un viaje por carretera en el que irán descubriendo un pasado cargado de verdades escondidas, celos y mucha pasión encuadrado en un lugar idílico: las bodegas gaditanas de Jerez, un periplo que les ayuda a pensar en sus propias vidas.

La cinta da un salto en flashback 40 años atrás para seguir a un joven y guapo arquitecto Gonzalo (Javier Rey) al que su amigo y compañero de carrera, Hernán (Pablo Molinero) ha pedido que construya una gran bodega con el empaque que necesita la fusión de dos viñedos de Jerez, el de la familia de su futura esposa, Lucía (Blanca Suárez) y el suyo propio.

Suárez es vértice de ese triángulo del que penden su novio y su amante. Pero, además del equipo adulto -a quienes la historia a tres les encaja como un guante-, Sedes suma un elenco de jóvenes actores que brillan con luz propia en este largometraje.

Son Guiomar Puerta (Bilbao, 1992), María Pedraza (Madrid, 1996) y Carlos Cuevas (Barcelona, 1995), representantes del nuevo cine español, quienes hablaron con Efe de esta película durante su presentación en el pasado Festival de San Sebastián.

"Siento que formamos parte de una generación que tiene muchas cosas por contar todavía. Yo estoy muy esperanzado, incluso en el momento en el que vivimos, porque creo que va a pasar, tarde o temprano. No me asusta el futuro", comenta con Efe el catalán, Pol Rubio en "Merlí", a quien sus compañeras respaldan en el comentario.

Además, agrega Guiomar, la gente tiene muchas ganas de evadirse y Cuevas opina que la cinta "tiene muchos ingredientes para que la disfruten".

"El verano que vivimos" es "una historia de amor muy épica", apunta Cuevas, mientras Pedraza añade que "es una peli de contrastes, en la que todo el rato juegan con el presente y el pasado en la que hay veces que, algunos momentos, querríamos que fuesen infinitos".

Pedraza ("Elite", "La casa de papel", "Amar") explica que en la cinta caben muchos tipos de amor, desde la amistad a la pasión más incontrolable; "yo soy el amor familiar que tiene una vital importancia para el grupo -señala-. Soy la 'niña de los ojos' de mi hermano (Hernán), somos uña y carne y él necesita protegerme".

Y añade que "también está el amor al trabajo, la ilusión de sacar algo adelante. Adela tiene un punto de salvaje -explica-; para inspirarme a veces trabajo con los animales, y a ella me la imagino como una ardillita, muy nerviosa, muy despierta".

También en el marco del festival donostiarra, Sedes explicó a Efe que lo que le unió a esta historia fue su sencillez: "Creo que es algo que siempre nos ha gustado ver, al estilo de 'Los puentes de Madison' o 'el diario de Noa'..., un tipo de películas que en España se suele hacer poco".

"Creo que estamos en un momento que puede ser muy bueno, después de todo lo que ha pasado, para que la gente quiera ver películas románticas", añade, máxime en "tiempos de Instagram", en los que el director coruñés prefiere apostar por "recuerdos imborrables".

Otra de las bazas fuertes de esta historia, es la potente fotografía de Jacobo Martínez, aderezada con preciosos planos aéreos de los viñedos o recorridos al ras de la costa gallega.

Por otro lado, los personajes están visualmente cuidados y mimados, tanto en los momentos más íntimos, como en algunas escenas donde los protagonistas tienen reacciones brutales e inesperadas; como sorpresa añadida, también suena una canción original de Alejandro Sanz.

Alicia G.Arribas