EFESan Sebastián

El Festival de Cine de San Sebastián pondrá en marcha una batería de medidas para reducir su huella de carbono, estimada en 5.400 toneladas de CO2, que afectan a su flota de vehículos, a la eficiencia energética y a la propia alfombra roja, que será reutilizada.

El Zinemaldia ha dado a conocer este miércoles en una rueda de prensa en San Sebastián su diagnóstico ambiental y se ha comprometido a reducir y compensar su impacto que proviene, en su mayor parte, de la movilidad y la gran presencia de asistentes: 178.000 espectadores y 4.300 personas acreditadas.

Entre las "medidas verdes" que podrán verse en esta 69 edición figura el reparto de acreditaciones biodegradables, la sustitución del voto impreso del Jurado de la Juventud y del Premio del Público Ciudad de San Sebastián y la eliminación o reducción de la tirada de algunas publicaciones con versión digital.

El diagnóstico ambiental ha sido presentado por la coordinadora del proyecto de sostenibilidad del Festival, Amaia Serrulla, y por Marta Iturriza, representante de la empresa Naider, encargada de realizar el estudio en el que se han analizado cinco categorías: movilidad, residuos, contrataciones, energía y compromiso.

El estudio ha determinado que durante sus nueve días de celebración pública, el certamen tiene un impacto "elevado" (568,3 toneladas CO2 por día), aunque menor que el de eventos similares.

Además, su huella ambiental no ha variado sustancialmente en la última década, lo que resulta un dato "positivo" ya que el Festival ha experimentado un incremento significativo en cuanto al número de películas, público y acreditados en este período.

El principal impacto procede de la movilidad, que constituye el 75 % de las emisiones, derivadas principalmente de los viajes internacionales realizados por los acreditados de todo el mundo.

Al ser un factor externo en el que la organización del certamen no tiene mucha capacidad de actuación, el estudio apuesta por introducir medidas compensatorias para contrarrestar su efecto.

En cuanto a la organización interna, el Zinemaldia continúa con el uso de coches eléctricos en su flota para el traslado de invitados.

Respecto a la generación de residuos, en los nueve días del Festival se recogieron 4.852 kilos de basura, de los cuales el 9 % se reutilizó y el 76 % se recicló.

Este apartado es, junto con la movilidad, el mayor desafío ambiental a afrontar y para ello el certamen potenciará la clasificación de los residuos en sus espacios y suprimirá además los vasos de un solo uso y las bolsas de plástico en su tienda.

El volumen de contrataciones también genera un impacto importante por cuestiones como las infraestructuras, las traducciones o el personal técnico de iluminación y sonido.

El 90 % del presupuesto del Festival se consume en los nueve días de septiembre, y en la medida de lo posible, el certamen ya ha comenzado a incluir la "variable verde" en algunas contrataciones y como primeras medidas, cuando la situación sanitaria permita celebrar fiestas y eventos, se primará el "catering" de kilómetro cero.

En cuanto al impacto generado por la energía empleada en las proyecciones, la climatización de las salas y el gasto por alojamientos, la mayor parte del consumo se produce por terceros, es decir, en los espacios alquilados para celebrar el evento y en los hoteles, lo cual reduce la capacidad de incidir.

Sin embargo, el certamen ya ha empezado la transición de la iluminación halógena a la tecnología LED en la mayor parte de las instalaciones que realiza en los exteriores del evento, lo que supondrá en esta edición un ahorro energético del 75 %.

El diagnóstico ambiental no se limita a los nueve días de septiembre en los que se celebra la edición anual sino que también analiza el impacto que la institución y su medio centenar de trabajadores tienen durante el resto de meses.

En ese caso, la huella de la entidad durante todo el año (1,1 toneladas de CO2 por día) es mínima en comparación con la del evento, aunque el mayor impacto viene dado también por la movilidad, en este caso, por los viajes de trabajo.

Por ello, el Festival se compromete a estudiar medidas de compensación y, mientras tanto, a priorizar, en la medida de lo posible, el tren y los viajes compartidos sobre los vuelos.

Este exhaustivo diagnóstico, basado en datos de 2019, para evitar las distorsiones provocadas por la covid, servirá para elaborar una "hoja de ruta" hacia un futuro verde para el Zinemaldia.