EFESantiago de Compostela

El productor musical Alejandro Guillán, más conocido como Baiuca, vuelve a conectar el folclore popular gallego con la electrónica en su segundo álbum, "Embruxo", un trabajo "conceptual" que gira en torno al misticismo gallego y que bebe de coplas populares y de poetas como Luis Amado Carballo o Curros Enríquez.

"Hacer este disco ha sido todo un reto, como una consagración personal", asegura Guillán (Catoira, 1990) en una entrevista con Efe, en la que afirma que este segundo álbum supone "un salto cualitativo" en su carrera, pues responde a una idea "conceptual", ligada a la cultura más ancestral de Galicia.

Baiuca sorprendió en 2018 con su primer álbum, "Solpor", un trabajo que conectaba las raíces de la música y el folclore tradicional con sonidos más electrónicos, propios de las discotecas, que le llevaron a sonar en todos los rincones de España y también en el extranjero, realizando giras tanto por Europa como por Latinoamérica.

"El primer disco no dejaba de ser una mirada hacia todo lo que se me fuera ocurriendo, sin pensar más allá de esa relación entre música electrónica y vanguardia y música tradicional y popular. Sin embargo este disco está más cerrado temáticamente", explica.

Y es que "Embruxo", tal y como ya adelanta su título, está inspirado por las leyendas y los mitos de la Galicia de siglos pasados, relacionados con la brujería y la Santa Compaña, presentes en las coplas populares de la Galicia de antaño.

"Me inspiré en las coplas populares, que fui recopilando del 'Cancionero Popular Gallego', explica Guillán, que además señala también como fuente de inspiración los versos de poetas de finales del siglo XIX y principios del XX como Luis Amado Carballo o Curros Enríquez.

"Es una mezcla de inspiración de estos poemas con las coplas y también ideas que se me fueron ocurriendo a mí, sin miedo a mezclar todo lo que me parecía interesante y sin tener por qué mantener una copla tal cual se conoce", añade.

La idea del álbum surgió en 2019 y el mes de marzo de 2020 fue el momento escogido para el músico para comenzar con el proceso de producción y la grabación de los diferentes sonidos y mezclas, que realizó en un estudio en Galicia.

Guillán tenía "claro" que este disco "no podía influenciarse de la pandemia", por lo que decidió "aislarse" para producir este "Embruxo", en el que la percusión tiene "un gran peso", con unas panderetas y tambores que resuenan a modo casi de ritual.

En el disco, colabora el percusionista Xosé Luis Romero, todo un referente en este ámbito, acompañado de las voces del grupo de pandereteiras y cantareiras Lilaina y de colaboraciones especiales como la de Rodrigo Cuevas en el tema "Veleno" y del flautista-gaiteiro Cristian Silva en "Conxuro".

Pero para Guillán también es "fundamental" que la música esté acompañada de un fuerte contenido visual, una parte artística que realiza Adrián Canoura, que se inspira para la portada del álbum en los petroglifos: imágenes grabadas en piedra hace más de 7.000 años y que remarcan esa relación mística del pasado con la evolución de toda la cultura espiritual hasta nuestros días.

"Esperemos que para otoño ya se empiece a normalizar todo de cara a los conciertos", asegura, porque considera que su música "está pensada para bailar y dejarse llevar".

"El ritmo es muy importante cuando estoy componiendo y siempre me imagino tanto a mí como a la gente moviéndose al ritmo de mi música", añade Guillán, que ya tiene fechas confirmadas para conciertos en Barcelona, el próximo 9 de octubre, y en Santiago de Compostela, el 12 de noviembre.

El artista, con casi 200.000 oyentes mensuales en Spotify, ha conectado desde su primer disco con los más jóvenes, que en sus conciertos tararean la letra de las coplas de sus composiciones.

"Quería que pudieran conectar y a partir de ahí llegar a explorar y a interesarse por la cultura de su tierra. Mucha gente me ha dicho que al escuchar mi música se han interesado más por la tradición y yo creo que es algo que tenemos que hacer más a menudo", asegura.

"Si pensamos hasta dónde llegó Carlos Núñez con un instrumento como la gaita, todavía estamos casi a ras del suelo. Pero sí que creo que formamos parte de una nueva generación que tenemos algo nuevo que decir y que reivindicar", añade.

Guillán opina que cada vez son más los grupos gallegos que suenan en el exterior, con ejemplos como Sen Senra o Verto, que aunque no utilizan los códigos tradicionales, han conectado con los jóvenes a través de una música "más urbana".

"Me parece súper interesante lo que hace Tanxugueiras, Laura LaMontagne o Néboa. Hay una serie de proyectos que yo creo que de alguna forma también conectan sus músicas con la tradición. Cada artista nuevo que va saliendo va abriendo fronteras para los demás", asegura.

Por José Carlos Rodríguez