EFEMálaga

El Juzgado de Instrucción número 6 de Málaga ha enviado una comisión rogatoria a Francia para instar al artista urbano Invader a que presente escrito de defensa después de que el fiscal lo acusara de un delito continuado sobre el patrimonio histórico por "invadir" Málaga de mosaicos en mayo del 2017.

El titular del juzgado está esperando respuesta, ya que al parecer el artista tiene más de un domicilio registrado y, según han indicado a EFE fuentes judiciales, "en caso de que la comisión sea negativa se le pondría en busca y captura".

En noviembre del 2019 el instructor acordó continuar el procedimiento contra Invader y el entonces director del Centro de Arte Contemporáneo (CAC) Málaga, Fernando Francés y, posteriormente la fiscalía malagueña presentó acusación contra los dos.

El fiscal considera que Fernando Francés fue el inductor ya que presuntamente fue la persona que propuso, apoyó y programó "la invasión" de la ciudad al artista Invader, al que considera autor material.

El director del CAC se reunió en París a finales del 2015 con el artista para proponerle, junto con otros proyectos, el de la "invasión" de Málaga y para ello lo invitó a visitar la ciudad para que conociera las instalaciones del Centro de Arte Contemporáneo y escoger los lugares donde se colocarían los mosaicos.

Según el ministerio público, la primera visita de Invader fue en la primavera del 2016 y estuvo organizada por personal del CAC y del Museo MAD de Antequera (Málaga) con la intención de localizar los lugares adecuados para la colocación de los mosaicos.

La visita definitiva para la colocación de los mosaicos se produjo entre el 15 al 24 de mayo del 2017 cuando Invader vino a España junto con otras dos personas y, posteriormente, regresó a París.

El fiscal considera que los hechos son constitutivos de un delito continuado sobre el patrimonio histórico y pide que cada uno sea condenado a 36.000 euros de multa y, en responsabilidad civil, que indemnicen a los propietarios de los edificios afectados por los gastos ocasionados en la retirada de los mosaicos y reparación de las fachadas.

Invader, ayudado por otras personas no identificadas pero que actuaban bajo su dirección, colocó un total de quince mosaicos integrados por azulejos que adoptaban una forma similar a las figuras de videojuego pixeladas en paredes de diversos edificios del conjunto histórico.

La Fiscalía subraya que lo hizo "en la absoluta carencia de autorización administrativa y que tampoco recabó el permiso de los titulares de los edificios afectados".

Los azulejos se pegaban entre sí mediante una especie de resina plástica y la fijación del mosaico a la pared se efectuaba mediante silicona con cemento por lo que se produjo un daño por la alteración en las fachadas originales, además de los daños que dejaron tras la retirada.

Los quince mosaicos se colocaron en edificios situados dentro del sector delimitado como Bien de Interés Cultural con la tipología de conjunto histórico y dos de ellos, en edificios singularmente protegidos: El Palacio Episcopal y el Palacio de Salinas.