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"Falstaff", la última ópera compuesta por Verdi, una "obra maestra incontestable" de corte shakesperiano, llega al Teatro Real con un formato que va del realismo al sueño para representar uno de los temas universales más poliédricos, la lucha de sexos, y recordar que "tutto è burla" (todo es comedia).

Desde el 23 de abril y hasta el 8 de mayo, a través de 11 funciones, el coliseo madrileño acogerá esta versión de Laurent Pelly realizada en coproducción con el Theatre Royal de la Monnaie de Bruselas, la Opera National de Burdeos y la Tokyo Nikkai Opera, teatros donde se representará posteriormente.

"Verdi dio una gran lección de sabiduría con 'Falstaff'", ha apuntado el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch, durante la presentación de esta comedia lírica en tres actos donde el espectador podrá disfrutar de todo el arco dramático porque se trata de una "experiencia total".

Así lo ha afirmado también el propio Pelly, para quien la segunda ópera cómica de Verdi, compuesta siendo octogenario y estrenada en 1893 en la Scala de Milán Verdi, contiene todos los elementos existentes en la obra de Shakespeare, es decir, es "teatro puro".

Y es que, el libreto escrito por Arrigo Boito está inspirado en pasajes de "Las alegres comadres de Windsor", "Enrique IV" y "Enrique V", es decir, se trata de una "ópera feminista" aunque Pelly ha expresado que "huye" de un "concepto reductor" en su trabajo al ser preguntado si se podía hacer una analogía entre el tema de esta ópera con el movimiento "Me Too".

En concreto este título narra las peripecias del viejo "Falstaff", interpretado por Roberto De Candia y Misha Kiria, que persigue el amor de dos mujeres de la alta burguesía inglesa del reinado de Enrique IV, "Alice Ford", encarnada por Rebecca Evans y Raquel Lojendio, y "Meg Page" (Maite Beaumont y Gemma Coma-Alabert) para acceder al dinero de sus ricos maridos.

Intérpretes estos que forman parte de un reparto compuesto por diez cantantes españoles.

Para el director musical de esta versión, el italiano Daniele Rustioni, se trata de una ópera de "gran fuerza, brillante y difícil de interpretar" para la orquesta, y ha puesto en relieve que en ella se ven muestras expresiones de "un gran genio", como el hecho de que Verdi decidiera terminar la pieza con "una fuga en do mayor".

"Es una obra de madurez con gran riqueza de la armonía y a veces Verdi se expresa en la figura de Falstaff, regalándonos perlas de Verdi anciano", ha afirmado.

Algo que han destacado los dos barítonos que encarnan a este viejo barbudo: "En esta obra comprende que su vida ha pasado y que lo que queda es la burla", según Kiria.

En cuanto a la puesta en escena, Pelly ha querido "acercar" al personaje principal al "momento real" con una escenografía que está "entre la realidad y el sueño" porque al francés, ha confesado, no le gusta el realismo "en nada y menos en la ópera".

"El punto de partida es un realista cuartucho que representa el bar donde vive Falstaff, y cuando quiere seducir a Alice y Nanetta -la hija de Alice- estalla en un espacio onírico (...) No se trata de decorar, la puesta en escena es una herramienta que permite contar una historia", ha matizado.

Con este contenido y continente llega "Falstaff" al Real después de 17 años de ausencia, casi dos décadas sin subir al escenario a este fanfarrón que divertirá con sus penas y llevará al público a un mundo donde, según Verdi, "tutto è burla".

Por Pilar Martín.