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El escritor Félix J. Palma, que en su última novela hace una crítica al morbo "bastante clara", asegura que internet es "un teatro sin límite de aforo" en el que la sociedad, al ser "morbosa por naturaleza", no puede evitar entrar.

"Si dicen que no pinchemos en este vídeo porque es brutal, seguramente todos pinchemos", reconoce Palma en un encuentro con periodistas con motivo de su participación en los Martes Literarios de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander.

"El abrazo del monstruo", editado por Destino, es el título de su última novela, que enfrenta a su protagonista y famoso escritor, Diego Arce, a la pesadilla de su propia imaginación.

El libro cuenta el caso del Monstruo, un cirujano psicópata que aterroriza en la Barcelona modernista de principios de siglo secuestrando y torturando a niñas a costa del sufrimiento de sus padres, quienes tenían que aceptar un macabro juego consistente en someter a la pequeña a los mismos tormentos que no supere el padre.

Diez años después de escribir esa novela, la hija de Diego es secuestrada y alguien decide hacerse pasar por su personaje y someterle a él a tres pruebas para salvar su vida.

En la trama a la que enfrenta a su personaje es la proyección de sus propios fantasmas, con los que ha puesto en duda los límites entre la realidad y ficción, pensando que el protagonista podría "haberse escapado" de la novela para hacer lo que él no le permitió en el libro.

"Hoy en día los niños creen que sus padres son héroes y el padre siempre dice que daría su vida por su hijo, pero al final eso son frases abstractas y yo quería que fueran cosas concretas", sostiene el escritor, quien buscaba plasmar en su novela que "la resistencia al dolor no fuera tan importante como el amor".

Palma (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1968) señala que el morbo existe tanto en la novela como en la que escribe su protagonista, y recalca que, pese a las advertencias policiales, en los dos casos la sociedad entra al trapo y quiere comprobar de cerca lo que ocurre. "La gente no puede evitarlo", señala.

En la novela también se alude a la presión editorial, pues el editor de Diego Arce le pide una secuela de su primera novela, ya que el resto no tuvieron tanto éxito.

"Si intentas rentabilizar todo lo que escribes, no puedes escribir de espaldas al mercado. Tienes que estar al corriente de lo que se publica y plegarte un poco a las demandas del mercado y eso las editoriales lo fomentan", confiesa Palma.

Y asegura que a los escritores, como a él en este caso, les encanta poner a otros escritores como personajes de novela porque les permite "vomitar todas las cuitas creativas" que sienten y que no pueden decirle a nadie.

Pese a creer que hay "mucha leyenda urbana" en cuanto a que el editor cambia la novela de los escritores, ve "en parte verdad" que si el editor no hace ningún cambio en la novela siente que no está haciendo su trabajo.

Eso sí, Félix J.Palma se reconoce un afortunado porque le han hecho pocos cambios en sus trabajos. EFE

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