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Ausente en los grandes premios de la temporada cinematográfica, "First cow" de Kelly Reichardt ha sido una de las películas favoritas de la crítica en el último año, una historia de amistad y ternura masculinas en medio del Salvaje Oeste americano que llegará a los cines españoles el próximo 21 de mayo.

Reichardt (Florida, 1964), una "rara avis" desconocida por el gran público pese a su dilatada y apreciada trayectoria, con títulos como "Old joy" (2006) o "Wendy & Lucy" (2008), ha ofrecido hoy algunas pistas sobre su último filme y su forma de entender el cine en una clase magistral telemática organizada por el Festival Rizoma y la distribuidora Avalon.

La cineasta estadounidense ha explicado su predilección por los personajes marginales y las historias que cuestionan la mitología del sueño americano.

"El mito genuino dice que con iniciativa cualquiera puede salir adelante, pero hay unas estructuras que hacen que, en realidad, ese sueño solo esté al alcance de las personas con poder, ya sea poder económico, de género o de raza", ha detallado al público congregado en una sala del Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Presentada en Europa en la pasada Berlinale y premiada en el Festival de Gijón, "First cow" es una revisión lírica del western que capta la esencia humana con delicadeza y precisión, sin grandes alardes, desde una mirada luminosa y crítica a la vez.

Ambientada en el virgen Oregón de 1820, la América de "First cow" es la de la fiebre del oro y los primeros colonos, pero los protagonistas no son los típicos hombres rudos del western sino un inmigrante chino (Orion Lee) perseguido por unos rusos y un panadero apodado 'Cookie' (Galleta) que trabaja para los cazadores de pieles (John Magaro).

La audacia del primero unida al talento del segundo les servirán para labrarse un camino juntos, pero necesitan un tercer elemento y ahí es donde entra en juego la vaca a la que hace referencia el título, propiedad de un acaudalado terrateniente de la zona.

Reichardt también abordó la amistad masculina en su segundo largometraje, "Old joy" (2006), que al igual que "First cow" se basa en un relato de su coguionista habitual Jonathan Raymond.

"Aquella película hablaba de dos amigos que descubren que ya no tienen mucho en común, mientras que aquí es lo contrario, dos extraños que construyen una amistad a partir de una situación de necesidad, en medio del bosque", ha señalado.

Profesora de cine además de cineasta, Reichardt dice que le gusta manipular las expectativas generadas por la narrativa convencional aunque otras particularidades de su estilo subrayadas por la crítica son, insiste, resultado de las limitaciones presupuestarias.

"Empecé a rodar en la naturaleza y con luz natural porque no tenía medios para iluminar", ha mencionado, "en la búsqueda de lo que haces, siempre hay una parte práctica derivada de trabajar con un presupuesto pequeño".

Aunque estrenó su primera película, "River of Grass" en 1994, ha sido más prolífica con el cambio del siglo. "En los 90, cuando entrabas en una reunión, ser una mujer directora era algo negativo, si además tu protagonista era una mujer, doblemente negativo... en el mundo 'indie' la misoginia era desenfrenada", ha asegurado.

Donde más nota el cambio es en las clases. "Cuando empecé había una mujer cada dieciséis chicos en la clase, ahora la mitad son mujeres; o es una buena señal o es que el cine ha muerto y los hombres se han ido, no sé", ironiza.

Por otro lado, apunta, hacer cine hoy es más accesible gracias a la tecnología, pero sigue siendo un reto que la película llegue al público, especialmente en medio de una pandemia. En Estados Unidos "First cow" solo estuvo una semana en cines antes de que estos cerraran.

Pese a todo. medios como la revista Time, IndieWire, The New York Times o The Hollywood Reporter la incluyeron en sus listas de lo mejor del año y recientemente ha recibido el Premio a Mejor Película del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York (NYFCC).

Por Magdalena Tsanis