EFEVenecia (Italia)

La artista francesa Laure Prouvost es una de las que más expectación genera en la Bienal de Venecia, que abre mañana sus puertas, pues ha sumergido el pabellón nacional, de forma metafórica, en el mar para crear un mundo onírico, en el que la naturaleza se mezcla con la tecnología.

Durante los tres días previos a la apertura al público de la Bienal, el pabellón francés, situado en los Giardini de Venecia, ha estado casi permanentemente rodeado por una gran fila de personas dispuestas a esperar casi una hora para descubrir lo que se escondía dentro.

Prouvost ha planteado un universo en el fondo del mar, al que los visitantes acceden desde el exterior, por unas escaleras que les conduce a un suelo pintado de color azul aguamarina, lleno de plantas, algas, pulpos y otros peces de colores que no nadan en su hábitat natural, sino que están rodeados de plásticos, guantes, móviles y dispositivos electrónicos.

Inspirándose en las aguas que rodean Venecia, Prouvost ha imaginado un entorno líquido que le sirve para divagar sobre el origen del ser humano, su relación con la naturaleza y el futuro del mundo.

Esta primera estancia está unida con un segundo espacio, en el que el tiempo se detiene y en el que dos actores realizan movimientos corporales, envueltos en unas telas transparentes, y parecen fluir en el agua, rodeados de pinturas, dibujos y plantas en el interior de botellas de agua.

Las dos habitaciones conectan con otra que es una sala de cine donde se reproduce una película grabada por la artista francesa y que narra el viaje que inicia en los suburbios de París, le lleva hasta el Palais Idéal du Facteur Cheval, en Hauterives, y de ahí a Venecia, a través del Mediterráneo.

La 58ª edición de la Bienal de Arte de Venecia se celebrará del 11 de mayo al 24 de noviembre, está comisariada por el estadounidense Ralph Rugoff y cuenta con más de noventa participaciones nacionales y una veintena de eventos colaterales.