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Sin pretenderlo, el Día de la Mujer coincide en la cartelera teatral madrileña con personajes de mujeres aguerridas, injuriadas, mujeres que quisieron vivir libres a pesar de su tiempo o viudas silenciosas que al fin hablan de lo que sienten ante un marido ya ausente.

Las mujeres son protagonistas de espectáculos que demuestran con historias reales o ficticias distintos universos, ricos y versátiles.

Itziar Pascual y Amaranta Osorio toman como referencia un hecho real, el de una mujer inseminada artificialmente con el semen de un hombre que no era su pareja, por confusión de la clínica. Una historia que terminó tras ocho años de juicio y con la relación de la pareja.

"El Grito" es un texto emocionante, que en el Teatro Fernán Gómez, que cuenta la historia de cómo una serie de acontecimientos pueden cambiar el rumbo de la vida de una mujer que para Pilar de Yzaguirre, la coproductora, ha sido una manera de poner su sello con el feminismo.

Una obra que quiere rendir homenaje a mujeres tenaces que han sabido enfrentar grandes dificultades en el proceso de su maternidad y que quiere compartir algunas preguntas esenciales con el público: ¿Por qué la sociedad duda de las mujeres y sospecha de sus conductas?

La relación con los hijos y la pérdida son los temas sobre los que invita a reflexionar "Lo que tú nos dejas", una obra dirigida a interpretada por Inma Cuesta en el Teatro Galileo que habla sobre el amor, el duelo, la familia, la soledad, y sobre la importancia de sonreír, disfrutar del día a día y aprovechar las segundas oportunidades que nos brinda la vida.

También en el Teatro Galileo se representa la biografía de la pensadora Hannah Arendt, testigo y protagonista de los más determinantes acontecimientos del siglo XX. Un texto de Karina Garantivá, dirigido por Ernesto Caballero, que comienza los di´as previos al estallido de la Primera Guerra Mundial.

Y que describe cómo Arendt, judi´a,asiste al ascenso imparable del antisemitismo y consigue huir de Alemania justo antes de que Hitler llegue a consumar el exterminio.

Garantivá asegura que, si ahora pudiera volver a elegir cómo vivir su vida, "elegiría hacerlo como Hannah Arendt, asumiendo la responsabilidad que supone la libertad y el riesgo que conlleva mantener un compromiso inamovible con la dignidad inherente a cada rostro humano".

Por contra, Tórtola Valencia fue una mujer libre en un tiempo en el que las mujeres no viajaban solas ni tenían posibilidad de decidir por sí mismas. Esta Josephine Baker española, musa de Valle-Inclán y de Pío Baroja, sensual, provocativa y algo desvergonzada para la época, supo forjar su propia historia llena de misterio y atractivo, que desgrana la dramaturga Begoña Tena en "Tórtola".

Una biografía a partir de las historias que cuentan los demás sobre ella y sus propios testimonios en algunas entrevistas y donde parte de su historia es inventada.

En el lado opuesto, Lola Herrera da vida en el Teatro Bellas Artes a la Carmen Sotillo de Miguel Delibes en "Cinco horas con Mario", un personaje al que, 41 años después de su estreno, sigue encontrando interesante porque hablan de temas eternos del ser humano (la culpa, la soledad, la incomunicación o el sentido de la vida) a través de los ojos de una mujer conservadora de clase media-alta.